Y SEVILLA se fue al Rocío

 

 

 

Un delicioso olor a chocolate recién hecho se extiende por el patio de la Hermandad de Sevilla. Hace fresco. Todavía hay señales del pescaito de los Locos en los huecos de carretas que ya están siendo limpiados. Alguien ha colocado a los pies del azulejo de la Patrona de Sevilla, uno de los ramos que sirvieron de ofrenda la noche anterior.
 


 
“¡¡Ole tú, Cayetano!! Eso es un papelón de churros como Dios manda”. ¿Qué más se puede pedir al despertar, todavía con los pies señalados del día anterior? ¡¡Vaya un canario con arte!!


 

Poco a poco, van llegando coches y el gran patio se va llenando de reuniones que van preparándolo todo para la convivencia que tras la Eucaristía tendrá lugar. Los roscones de gas se van limpiando y las bombonas se están organizando.
 
A las 11:30, las campanas empiezan a repicar. “¡Vámonos que el Simpecado está a punto de salir!” Se ajustan los sombreros, los mismos que meses atrás se agitaban en el Quema porque
SEVILLA lo cruzaba. “Ole, ole, mi Hermandad”  como decía con su voz ronca otro Paco que también está ya con Ella.

 
 


 
Un año más
SEVILLA ha venido en el Dia de la Hispanidad a rendir pleitesía a la Reina de Las Marismas. Manolito, nuestro tamborilero, nos avisa con el toque de camino. Ante la Capilla que se abre a la Plaza de Doñana, “la Hermandad”, se reúne. Se reparten varas y guiones. Las representaciones de las Hermandades invitadas van llegando: protocolo, abrazos, emoción contenida.

 
Organizada la comitiva, el Simpecado es bajado del altar y el Alcalde Mayor de Carretas lo saca hasta el dintel de la Capilla. El trío de campanas están a punto de romperse de la alegría de ver salir a la “Virgen chiquita que en medio va”.


 


 
Se inicia la marcha, turnándose los hermanos en portar el Simpecado. Os imagináis lo que ha supuesto en mi caso, tras mi accidente, el poder llevarlo durante un tramo, después de estar un año sin verlo…Sólo los dos seises que van por detrás son mis compañeros.
 

Se enfila la esquina de La Romería y ya se ve el lateral del Santuario. Falta muy pocos minutos para que el Angel del Señor vuelva a anunciar a Maria que será la Madre del Pastorcito.
 


 Sobre un cielo que parece hecho por escolares con trocitos de algodón, el Simpecado se recorta sobre el blanco de la Ermita. Las campanas repican y SEVILLA, tu
SEVILLA, la que “te reza con fe” está aquí para verte.

  


 
De pronto, entre las golondrinas y bencejos, lo veo: no me lo puedo creer, pero allí está: el pequeño gorrión que el día antes nos vió pasar, está en la concha de la Ermita.
“¡¡Les di el recado y os esperan!!”

  

 

No ha terminado de cruzar la puerta el Simpecado, cuando desde la alturas, en el Coro, suena una plegaria que sólo se canta este día; no está ni tan siquiera grabada oficialmente en ningún disco, porque es de las cosas, como otras tantas del Camino, que es mejor vivirlas, aunque sólo sea una vez al año.

 
 

 

 

 

Atrás quedaron los días,
que por Mayo caminaba;
el susurro del invierno
se llevó la Romería.
 
Sin caminos ni vereas,
sin caballos ni carretas:
sólo con el alma llena
de amores para la Reina
 
Ya los volantes y las flores
se han marchitao
ya los zahones y el sombrero
dejé guardaos
 
Pero Sevilla ¡Vaya salero!
ya se despierta:
con plegarias y una Salve
marismeña
 
Vengo a ti, Blanca Paloma
porque Octubre ya se asoma
Hoy venimos a saludarte,
la más guapa rociera
 
Blanca Paloma divina
Señora de las Marismas,
que otra vez viene a cantarte
Tu Hermandad: la de SEVILLA
 
Que despierta Niño del Alba
que florezca feliz tu cara
que SEVILLA te trae un beso
de amapola lirio y retama
 
Otro año más contigo
Tu SEVILLA.... Mi Rocío
Otra vez, SEVILLA entera
sin caminos ni vereas
 
Porque el Rocío, Señora,
es plegaria y sentimiento
son cosas que van por dentro
y que llevo a todas horas
 
Ya los volantes y las flores
se han marchitao
ya los zahones y el sombrero
dejé guardaos
 
Pero Sevilla ¡Vaya salero!
ya se despierta
con plegarias y una Salve
marismeña
 
Vengo a ti, Blanca Paloma
porque Octubre ya se asoma
Hoy venimos a saludarte,
la más guapa rociera
 
Señora de las Marismas,
que otra vez viene a cantarte
Tu Hermandad la de SEVILLA
 
Que despierta Niño del Alba
que florezca feliz tu cara
que SEVILLA te trae un beso
de amapola lirio y retama.


 
Tras la misa, vuelta a la Casa Hermandad. Por la puerta lateral que dá a la Madre de las Marismas, el Simpecado sale de la Ermita: “REINA DE LAS MARISMAS, DIOS TE SALVE”


 

 

Tranquilamente, como el camino de vuelta, sin prisas. Al fondo la Ermita nos despide hasta Mayo.

 
 


 
Manolito, el tamborilero ha visto su grupo aumentado.

 
 


 

 

 

 

“Otra vez a cogerlo, que quién sabe de aquí a Mayo que pasará…”


 


 
En la Capilla nuevamente, la Salve de la Hermandad, los vivas y los óles.
SEVILLA se rompe la garganta. El Coro no deja de cantar

 
 


 
Ya lo dijo Machado “ ……y
SEVILLA”


 

VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO
VIVA ESA BLANCA PALOMA
VIVA LA REINA DE LAS MARISMAS
VIVA LA HERMANDAD DE SEVILLA
¡¡QUE VIVA LA MADRE DE DIOS!