Rocio en Navidad
“mil euros” ….“..cientos tantos”….“mil euros” …..”cincuenta y cuatro mil, seiscientos” “¡¡Dos millones de euros!!”
- “¡Vaya por Dios, D. Manuel! Ya ha salido y ni un duro…, desde luego!!”
Lo importante es tener salud, amigo Simón…
- “Sí, D. Manuel, pero un poquito de dinero tampoco es malo. Bueno, en la del
Niño cogeremos algo, ¡¡vamos digo yo!!”
Todavía suena en nuestros oídos la monótona cantinela matutina de los niños de
San Ildefonso, (otro año más Madre mía) cuando la noche caía sobre Sevilla. El
día, desde primeras horas, ha sido especialmente frio. Después, a partir de
media mañana, como siempre: “lo importante es la salud…”, “a seguir
trabajando, que le vamos a hacer…”, .. ná, una pedrea y el reintegro de una
Hermandad que pa qué vamos a ir….”
- “Pero se ha fijado Vd. que ya huele a Navidad”
Si, es cierto, ya huele a Navidad
Efectivamente, tras el pistoletazo “oficial” de la Lotería, ya “es” Navidad.
El centro de la capital hispalense, es un hervidero de personas, comprando
regalos, viendo Belenes, buscando esa figurita de última hora en la Plaza de San
Francisco en los puestos de Nacimientos.

Pero muchos sevillanos, a esas horas de la tarde, llegan al Centro, como le decimos aquí, con mayúsculas, porque tiene naturaleza propia, movidos por otras circunstancias. No vienen llamados por la fiebre consumista de estos días.
Como cada año, el día de la Lotería, o de “la Salud”, la Hermandad del Salvador
“o Sevilla, como la quieran llamar”, culmina su Triduo de Navidad. Este año, y
ya van dos, acogidos nuevamente en la Iglesia de San Isidoro por las obras que
se siguen realizando en su sede de la Colegiata del Salvador.

- “Se acuerda D. Manuel, que en San Isidoro también era la reforma pa unos
años y se han pegado ocho o diez…”
Simón, ya veremos si volvemos a ver salir las carretas de la Plaza del Salvador
- “Me cachis! si es que cada vez que meten la pala, salen más muertos….!
Es que son “nuestros… difuntos” del Salvador
- “¡¡Cómo es Vd!!
Vengase conmigo, que le voy a enseñar una cosa que no todos conocen
Manolito el tamborilero, el que hace poco más de dos meses, de traje corto,
llamaba a la Misa de Romeros el 12 de Octubre en El Rocío, lo hacía ahora aquí,
vestido “de particular”, pero con su arte de siempre.

El son de la flauta y el tamboril, mezclado con los sonidos de la Navidad, es
como un canto de sirena que atrae a los Hermanos y curiosos que a esa hora
llenan el Centro.
- “¡Que cosa más grande, Rocio en Navidad!”
Simón,… Rocío es siempre.
El Altar, presidido por nuestra amantísima Titular, está profusamente
engalanado con flores de Pascua.

Tras
el rezo del Santo Rosario, la Eucaristía, cantada por el Coro de la propia
Hermandad. La Iglesia se nos ha quedado pequeña para la cantidad de fieles que
ese día acuden al Triduo.
Y llegó el momento culminante: aproximadamente, a las 21:30, al termino de la
Misa, la Virgen del Rocío, un año más (gracias Madre mía por dejarme verte),
sale en procesión por las calles del Centro de Sevilla.
Tras bajarla del altar, los Hermanos la van acercando a la puerta ojival, muy
despacito, lentamente, sin prisas…. El Simpecado, colocado en su altar, vé pasar
a la que él mismo lleva en oro y marfil en su centro. Las altas maderas del
techo de San Isidoro, resuenan al son de los villancicos del Coro.

Ya en la calle, estrecha, la gente se agolpa y poquito a poco, enfila la Cuesta
del Rosario abajo.
Protegidos de la muchedumbre por la cancela de la Iglesia, el Coro de Niños de
la Hermandad, rinde su tributo a la Reina de las Marismas.

“Suenan la campanas / hoy es Navidad / el Niño se despierta / sonría la mañana…”
Los relevos bajo las andas se suceden de forma continua y todo el que lo quiere,
tiene oportunidad de llevarla sobre sus hombros:

"Déjame que meta el hombro / para llevar a Maria / que este año en El Rocío / no pude en su Romería. / Quise hacerlo en la Marisma / para pagarle un favor / y Ella dijo “soy la misma, que sale del Salvador” / Te lo pido por favor / que para eso he venio / deja que lleve en mis hombros a la Virgen del Rocío"
En uno de esos relevos, he sentido una mano amiga sobre mi hombro: una mano que
olía a marisma, a romero y jara, a sal y arenas, o lo que es lo mismo, a Gloria
Bendita:
Paco, ¡¡como te ibas tú a perder la procesión!! Feliz Navidad amigo.
Después, como cada año, las Hermanas son las que hacen el relevo y la llevan
durante un buen rato, que cada año va aumentando (como debe ser)

- “Ojú, D. Manuel, son de sombrerazo!!”
Son …lo mejor del mundo. Que Dios las bendiga
Por estrechas calles, la procesión sigue su camino. El “pasito”, casi roza los
balcones y las farolas…

- “Esto tá mu estrecho”
No pasa nada, que Ella no lo permite
Poco a poco, nos vamos acercando al final: Plaza de la Alfalfa, Jesús de las
Tres caídas y por fin la entrada.


Dentro, la gente se va agolpando para el besamanos que tendrá lugar a
continuación, pero primero hay que rezar la Salve:

“Eres tú Dulce Pastora / por quien mi corazón llora / implorándote en mi Salve / Sálvame ……..”
Ordenadamente, comienza el besamanos.
- “Yo puedo?”
Por supuesto Simón: no vas a poder besarle la mano a Tu Madre.

- “El año que viene, si estamos vivos, me vengo otra vez con Vd.”
Eso, el año que viene, si Ella quiere
