La Marcha de los Locos
Sevilla duerme. Falta muy poco para las cinco de la madrugada. A la plaza del Salvador, van llegando sombras, en taxis, coches, o andando que cualquier trasnochador confundirá con deportistas que empiezan temprano su carrera matinal de footing. Pero no, no se trata de eso: son “los locos”. Ropa cómoda, deportiva en su mayor parte y … la medalla.
Cada año, como desde hace 21 ya, en la madrugada del 11 de Octubre, un grupo de
“locos por la Virgen” se preparan para hacer el Camino desde El Salvador
(“o Sevilla, como la quieran llamar”) hasta sus plantas en una sola
jornada. Son 56 kilómetros aproximadamente que en unas 17 o 18 horas, sin parar,
les llevan hasta las plantas de Ella, más concretamente, hasta los pies del
Simpecado Bendito que les espera en la Capilla de su casa Hermandad, pues al día
siguiente, Día de la Hispanidad, es la peregrinación oficial de invierno.
A las 5 en punto, cuando el reloj del cercano Ayuntamiento dá sus campanadas,
una Salve es el pistoletazo de salida de la Marcha. Quién los ve a esas horas,
no sabe muy bien de qué se trata, pues el grupo, que empezó con 1 Land Rover y
un puñado de amigos, es ahora numeroso, rondando ya casi el centenar. Los
vehículos de apoyo, van cargando los bultos y mochilas.
Se atraviesa rápido la capital, en apenas 15 minutos estamos junto al Cuartel de
la Policía en el Barrio de Los Remedios, en los arrabales de Sevilla,
exactamente el mismo camino que en Mayo recorre la Hermandad. Allí, en un
aparcamiento que a esas horas en descampado, se dá el desayuno: termos de café y
leche, pasteles, tostadas dan fuerzas para el largo día que queda.

En apenas 10 o 15 minutos, un silbato (“¡¡quedan 2 minutos!!”) ¡¡Ay Manolito!!,
anuncia que hay que seguir: teniendo en cuenta que desde ese punto hasta
Almensilla irán por carretera, se reparten chalecos reflectantes para los
peregrinos. Los vehículos de apoyo deberán arroparlos durante todo ese tramo. Se
encienden las luces de emergencia y pirulos. Empieza “lo duro”. Como dice uno de
los temas del último disco del Coro de la Hermandad “…derechitos a San Juan.
De Mairena a Almensilla, por carretera…”. Amanece en la Gasolinera a la
entrada del pueblo donde se reagrupan. A la salida del pueblo, en “los
callejones” el primer “tapeo” salado: son las 8:30.
Rápidamente, sin dar animo al descanso, (¡¡otra vez Manolito con el pitito!!)
LAS ARENAS de verdad empiezan a manchar los deportivos que ayudan a hacer más
liviana la caminata. Queda mucho todavía.

El sol empieza a ganar nuevamente su batalla diaria y entre los olivos,
girasoles, se asoma para ver a ese grupo que ha roto el silencio del campo.
“¿…Pero en qué mes estamos….?” le dice un pequeño gorrión a su madre,
“recuerdo que recién nacido, cuando aún no volaba, pasaron por aquí gentes en
carretas, con bonitos vestidos. Estos no visten igual, pero llevan la misma
alegría: ¿Quiénes son madre?” “Mi pequeño gorrión, son Los Locos, van a Verla
porque no aguantan mucho sin Ella. Se me ocurre una idea, dá un revoloteo y
acércate a la Ermita y anticípales a los dos, sobre todo al Pastorcito, que un
grupo de romeros, de peregrinos de SEVILLA, llegaran esta noche; diles que les
dé fuerzas, que mañana, cansados pero contentos les cantaran a sus plantas.”
Y el pequeño, contento, cual estrella de Belen, enfila el lugar para el cual la
Luna se va escondiendo a anunciar la buena nueva.
Mientras, Los Locos pasan por Monasterejo, Cuatrovitas, Lopaz. Allí, una ofrenda
en la Capilla de la Hacienda y a cruzarla, entre el ganado bravo.

Perfectamente organizados, se sale dirección al Quema.

Unos metros más adelante, las 12:00, “El Ángel del Señor anunció a Maria….”

Se sigue la marcha, y se llega al Quema. Delante del monumento, rezos y recuerdos por aquellos que ya no nos acompañan: ¡¡Qué suerte tienes Paco: ya estás con Ella para siempre!!”. Dios te salve Maria… Cuantos recuerdos ……..

Cada uno se recoge interiormente y reza

Se sigue, buscando Villamanrique, cuya torre se divisa a lo lejos. En la entrada, junto a la chimenea de la antigua fabrica de luz, en el callejón del Palacio de la Infanta Esperanza, reagrupamiento y ofrenda al Simpecado de la Madrina.

Tras ello, en Casa Tomás, respiro y a recobrar fuerzas, pero poco: ¡¡Manolo, ya está bien con las prisas!! Saliendo por la calle de igual nombre que el que escribe estas torpes líneas, se empieza a buscar la Cancela del Urracal, cabecera de La Raya. Llevan casi 12 horas y queda aún un buen tramo.
Sin distinción de edades, cada uno sigue adelante, con sus pensamientos: sólo
los altos eucaliptos son testigos de cada confesión interna.
A eso de las 6 de la tarde, más o menos, la fachada principal del Palacio del
Lomo del Grullo se distingue perfectamente. Es el último descanso antes del
Ajolí (porque de puente no podemos hablar de momento)

La noche va cayendo igual que muchos han caído a lo largo del día. Pero como si de una fuerza inexplicable, sacan fuerzas y hacen el último tramo andando. La marisma los envuelve con sus sonidos y obscuridades. Las mismas figuras que atravesaban Sevilla de madrugada, rápidas, son ahora torpes: no será la primera, ni la última vez que los coches que se han situado detrás para iluminarlos, tengan que empujarlos con los parachoques.

Por fin, se llega al Ajolí: Se dá gracias a la Señora por el día y todos juntos
se encaminan hacia la casa Hermandad: Las campanas dan la bienvenida a ese grupo
que salió de Sevilla y llega a SEVILLA. Una nueva Salve, ofrenda al Simpecado y
recuerdo nuevamente por los que se fueron.


Después, un buen caldo calentito y un pescaito esperan dentro.

Un año más, esos Locos por la Virgen han cumplido su locura, pero como
dijo “un cura que está en los cielos”, BENDITA LOCURA.
Gracias Manolo, por aquella idea de hace 21 años… aunque nos des la lata con el
pitito.