Sones de Cohetes

 

 

 

Sones de cohetes en la lejanía me recuerdan, aunque no haga falta, que mi Hermandad está saliendo. La Luna, que ha vigilado a la Plaza del Salvador ve como por el lateral de la Iglesia del mismo nombre pasa un canto de querubines y un sueño de primavera que es la carreta de plata; este año no ha escuchado en sus entrañas los cantos de la Misa de Romeros, pero por lo menos, les dice adiós al verlos pasar.

 

Pero yo, me lo tendré que imaginar……

 

Esa Cuesta del Rosario, se ha vuelto a llenar de romeros: ellos con los caballos, con sombrero y chaquetilla y ellas, andando y cantándole a Sevilla. En el Ayuntamiento, flores y cantos. En la Catedral, las campanas de la Giralda, que están tan cerca del cielo, anuncian a los cuatro vientos que ya salen los romeros. En la Capilla Mayor, la Salve a nuestra Patrona. Diputación, Alcázar, San Gregorio, Puerta de Jerez.

 

La mañana, esplendida, ve como un mar de peregrinos va enfilando los Jardines del Cristina. Por primera vez, no se sigue de frente por los motivos sabidos y el Palacio que vio los amores de Merceditas y Alfonso, tiene el privilegio de ver pasar a la Hermandad de SEVILLA: casi ná.

 

Pero yo, me lo tendré que imaginar……

 

Un Paseo de Colón, por minutos Raya Real asfaltada, permite ver ese rosario de palomas que son nuestras carretas, esas que son casa cuando no hay casa, rincón de hogar que se mueve, sombra para el sol caliente, y cuna para ese niño que por primera vez viene.

 

Suena el teléfono: “El Ángel del Señor anunció a Maria….”

 

Una lágrima se escapa; instantes después otra llamada “La viga de la carreta...” “son para ti compadre….”.

 

En el Costurero de la Reina se gira hacia un puente sobre el mismo río, pero que no es el de siempre, encaminándose hacia los campos que ya nada más que son recuerdo de la pasada Feria.

 

Por fin, el Cuartel de la Policía se divisa.

 

Suena el teléfono: “Eres tú,……”

 

Tras ello, derechita a San Juan……….

 

Siguen sonando cohetes, cada vez retumban más fuertes, como si de un Caoso de edificios, en lugar de pinares, se tratara. ¡¡Están ahí al lado…..!!

 

Todo esto que te acabo de contar, salvo las llamadas, lo he vivido en mi imaginación, pues, por los motivos que sólo Ella sabe, este año me quedo aquí….

 

El sexteto de azucenas de plata, rodearan como guardia pretoriana a las Santas alfareras que llevan a la Torre de Sevilla, hasta las marismas.

 

San Fernando, acompañado de Santa Sor Angela de la Cruz, Santa Agueda y un seise como paje, guardarán las cuatro esquinas de ese altar de plata fina que es refugio del que la sigue por los caminos de arena y que dentro lleva un Simpecado de color verde, con la Virgen en el centro, con bordones a los laos y por detrás un nombre con siete letras de oro que dicen SEVILLA.

 

Delante, presidiendo, esa Esperanza Macarena que va a ver a su hermana Rocío.

 

Pero yo, me lo tendré que imaginar……

 

¡¡Ay quien se pudiera ir, como la luz de la tarde, que va marcando el carril!!

 

¡¡Quién se pudiera escapar, como la luz de la tarde, que dora el eucaliptar!!

 

A ti, que eres Dulce Pastora, por quien mi corazón llora, sólo me queda pedirte por mi gente que se van, que son mi familia, mis hermanos de verdad. Dales fuerzas y que cuando estén delante de ti, diles que no estén tristes, que si Tú quieres, el año que viene estaremos todos juntos otra vez. Que dormiremos en Cuatrovitas, cruzaremos Lopaz, el Quema, comeremos en El Chaparral y llegaremos al trocito de paraíso terrenal que guardastes para tu Hermandad de SEVILLA que es el Caoso, con esa bóveda de pinos salpicada de estrellas, para rendirnos a tus plantas a la mañana siguiente y rezarte JUNTOS la Salve…

 

El Lunes, cuando navegues por ese mar de cabezas, al llegar al eucaliptar, échales un guiño a todos ellos; dales salud, fortaleza y si después te sobra tiempo, mira nuestras tres medallas, que estarán allí con ellos y enséñaselas al que tú presentas, que El lo puede TODO.

 

Gracias Madre, por permitirme al menos, hacer el Camino soñando. Tu manto me recogió en el aire en el momento terrible de la caída, girándome lo imprescindible para salvarme.

 

Tú sabrás porqué.

 

Ahora, paciencia y a seguir soñando. 

 

Amen.”