A la Hermandad de SEVILLA
En Sevilla, a 6 de Junio de 2006
Estimado Hermano Mayor:
Me dirijo a usted en nombre de tres peregrinos que, abandonando la comodidad de sus casas, tomaron mochilas, sacos de dormir y guitarra, y se presentaron el jueves por la mañana en la Iglesia de San Isidoro para hacer El Camino junto a la Hermandad de Sevilla.

Para los tres era nuestro primer camino con la hermandad de Sevilla, y particularmente en mi caso, mi primer camino.
Cuando esa mañana del jueves nos pusimos en camino para vivir una experiencia más en nuestra vidas, no imaginábamos la cantidad y la intensidad de los momentos que íbamos a vivir hasta nuestra llegada a la aldea de El Rocío. Y todos esos momentos fueron compartidos con uno u otro hermano de la Hermandad de Sevilla.
Así, bote pronto, recuerdo a Macarena, Alfredo, Javi, que tan gentilmente nos prestaron su carreta para guardar nuestras mochilas al paso de la Hermandad por Mairena del Aljarafe. Muy intenso fue nuestra particular "pará" con los amigos del El Viso del Alcor antes de llegar a Cuatrovitas. Muy gratos fueron los momentos que pasamos junto a los amigos Ale, Javi, Eli, Carla y otros amigos suyos. Muchas fueron las arenas que recorrimos junto a Fran, contándonos sus experiencias y animándonos a seguir, disfrazándonos el resto del camino. ¡Ole esos botellines fresquitos!, esos tentempiés antes de llegar al quema, ese vado con agua helada pero reparadora para nuestros pies descalzos, doloridos y maltrechos.
Cuanta emoción cantarle al simpecado a su paso por las arenas, "rezarle" a voces en el silencio de la noche, escuchar la salve al llegar a El Caoso...
Se nos olvidan muchos momentos y muchas personas, anónimas, con las que compartimos buenos ratos durante los tres días de camino, pero sería muy extenso recordar tantos y tan intensos momentos.
Después de recorrer el camino a pie desde la Iglesia de San Isidoro hasta la aldea del Rocío, al cruzar el puente del Ajolí, no tuvimos fuerzas, literalmente, para recorrer ni un solo paso más. Estuvimos durmiendo durante más de 14 horas y al día siguiente, con ampollas en los pies y un cansancio acumulado brutal, regresamos a Sevilla para poder acudir puntualmente a nuestras obligaciones laborales, no sin antes hacer una parada obligatoria para "saludar" a la Virgen de El Rocío.
Nos gustaría que trasladases a todos los hermanos de vuestra hermandad nuestro agradecimiento por todos los detalles que tuvieron con nosotros y que sentimos no poder haber llegado a la casa de hermandad para despedirnos adecuadamente de todos ellos.
Un cordial saludo,
¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO! ¡VIVA LA HERMANDAD DE SEVILLA!
Fdo.: Dani, Migue y Jose