El Rocío - EL RETABLO DEL SANTUARIO DEL ROCIO (Descripción de su iconografía)

EL RETABLO DEL SANTUARIO DEL ROCÍO

Descripción de su iconografía

Manuel Romero Triviño

 

Cuando se contempla el Retablo del Santuario del Rocío, es imprescindible verlo con objetividad, teniendo en cuenta, en palabras de Manuel Jesús Carrasco Terriza, responsable del proyecto iconográfico del mismo, que "su aspecto, más que el de un libro abierto con estampas, es el de la fachada arquitectónica de un edifico eterno, que queda más allá de sus columnas".

Todos los que diariamente lo admiran, contempla extasiados esta obra que es, a decir de los entendidos, la mayor obra barroca de los últimos siglos. Todos alaban su magnífica fábrica y dentro de la misma, las diferentes esculturas que en ella se representan.

Pero ¿realmente todo el mundo sabe exactamente que representan esas figuras que rodean a María Santísima del Rocío? Ninguna está colocada al azar ni de forma arbitraria.

El retablo está íntimamente ligado a la fachada de entrada de la Ermita, la cual, bajo la gran concha o venera del peregrino que nos da la bienvenida recordando el bautismo purificador, sirve de tránsito del mundo terrenal al divino, siendo el retablo un adelanto de la gloria que nos espera.

La concha bautismal nos da la bienvenida

La nave central del Santuario viene a significar el peregrinar del camino hacia el altar, donde Jesús nos espera, dándonos paso al acceso al cielo, que es el retablo.

El Camino hacia Jesús

Vista General del Retablo

Ocupando la parte central y dentro del Camarín coronado por el escudo de María, Ella, Nuestra Señora del Rocío, rodeada de cabezas de ángeles y angelotes que ensalzan a la Concebida Sin Pecado Original, o como se la denominaba antiguamente, la Tota Pulcra.

La Virgen en el centro del Retablo

Detalles del interior del Camarín

Escudo de María

Angelote

 

Es lógico que por ello el retablo esté coronado por el Espíritu Santo, junto al Padre y al Hijo, en forma de Blanca Paloma, (rompimiento de la Gloria) derramando siete rayos de dones (inteligencia, sabiduría, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor a Dios) sobre la Virgen y los Apóstoles el día de Pentecostés. (Recordemos la simbología del 7 en la Biblia y en la historia rociera). En el antiguo retablo de Cayetano D'Acosta también estaba representada esta escena de Pentecostés.

La Santísima Trinidad

La Virgen junto al Colegio Apostólico

Situación del Colegio Apostólico en el anterior retablo

No podemos olvidar los cuatro ángeles que con instrumentos celestiales (trompeta) y netamente rocieros (flauta-tambor, pandereta y guitarra), ensalzan la gloria de Maria Santísima del Rocío a los cuatro vientos. Recordemos que el proyecto inicial era de Juan Infante-Galán. El mismo, en su obra "Rocío: La Devoción Mariana de Andalucía" y en el capítulo dedicado a la Leyenda de la Aparición, describe de forma idealizada la misma, terminando con estas frases:

"Y cuando el alba se hacía, cuando el oriente quiebra albores y la noche se deslíe sobre el horizonte en una blanda flora celestial, la intrincada selva, enjoyada de rocío, olorosa de su propio latir, y el aire, se iluminan de un claror no usado; toda la pajarería incendia los aires de trinos, de luces, de brasas y de colores; parece como si la tierra toda se hubiese alzado en vuelo.

Se hizo una armonía inusitada. Y entre tanto esplendor, desciende de lo alto, sobre un viento imposible, nublada de ángeles, la Reina de los Cielos, flotando gloriosa y vertical, en el piélago transparente de los aires, blandamente mecida por el místico soplo del Espíritu Santo.

¡Silencio! Escuchad el vuelo descendente de la Señora, rascando suavemente las puras brisas delgadísimas.

¿No oís cada vez más próxima, esa gloriosa música de guitarras, sonajas, tambor y flauta?

Oíd como un leve vendaval de sedas, el batir de alas de los Ángeles.

El angélico vuelo de serena.

Toda la selva se hace sensitiva y vibra temblorosa.

Ya baja."

Vista General de los Cuatro Angeles músicos
"¿No oís cada vez más próxima, esa gloriosa música de guitarras, sonajas, tambor y flauta?"

Junto a la Virgen, se sitúan los llamados Santos Intercesores: San José y San Juan Bautista, las personas que más cerca han estado de la Virgen Santísima, y que han sido testigos de la estrecha relación de María con el Espíritu Santo. Por su cercanía afectiva y por su parentesco, hacen de mediadores ante la Virgen y ante Jesús

Mirando el retablo de frente y en el lado del Evangelio (lado izquierdo), está San José en talla de cuerpo completo, el más cercano a Maria (amén de Jesús), esposo de la misma y elegido para hacer de padre putativo del Hijo de Dios.

San José (A la izq. el actual y a la dcha. el de la antigua Ermita)

En las Reglas de 1757 de la primitiva Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Almonte, se recogía en su Capítulo VII, que “annualmente, el Domingo de Pasqua de Espiritu Santo, Vispera del en que se celebra a Nra. Madre, y Sra. Se aga en su Sta. Casa una Fiesta de Misa Cantada, y Sermon à Nro. Glorioso Patriarca implorandole, en ella su poderoso Patrocinio”, dado que en el “crucero de la Iglesia de Nra. Madre y Sra. Del Rocío, ay Altar en el que se venera la Sagrada Imagen de Nro. Glorioso Patriarca Sr. S. Josef, …”

Era igualmente costumbre que cuando la Virgen del Rocío era trasladada a Almonte, era recibida por la imagen de San José, portada en andas. Actualmente, San José sigue estando presente en la devoción rociera ya que una de las campanas de la espadaña le está dedicada.

A los pies de San José, dos relieves nos recuerdan el momento de la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen “que concebirá por obra del Espíritu Santo” y junto al Camarín de la Virgen, el Nacimiento del Niño Jesús.

La Anunciación

El Nacimiento de Jesús

Al lado contrario, a la derecha de la Virgen, podemos contemplar una talla de cuerpo completo de Juan El Bautista, portando en brazos al Cordero de Dios y con vestido de anacoreta del desierto.

San Juan Bautista

Es justo señalar que Juan El Bautista, fue testigo por dos veces de la acción del Espíritu Santo, ambos inmortalizados en los dos relieves que a sus pies representan a la Virgen María visitando a su prima Santa Isabel, encinta de Juan y que según las Sagradas Escrituras, en el momento de la Visitación, “…Juan saltó de alegría en su vientre e Isabel fue llena del Espíritu Santo…”.

Por segunda vez, Juan fue testigo del Espíritu Santo, en el momento del Bautismo de Jesús, sobre “quién bajó el Espíritu en forma de Paloma.

La Visitación a su prima Santa Isabel

El Bautismo de Jesús en el Jordán

En la vertical sobre San José y de San Juan Bautista, están los bustos de San Pedro  (obsérvese que lleva en las manos las llaves del Reino de los Cielos) y de San Pablo (lleva en las manos la espada de su martirio), respectivamente que enlazan directamente con los cuatro evangelistas que llenan las cuatro pechinas de la cúpula central, todos ellos inspirados por el Espíritu Santo para plasmar sus escritos sagrados.

 
San Pedro   San Pablo

En la parte inferior del retablo y de izquierda a derecha según se observa, están los bustos de los cuatro Padres y Doctores de la Iglesia latina como se comentó con anterioridad: San Jerónimo, San Gregorio Magno, San Ambrosio y San Agustín.

 

San Jerónimo San Gregorio Magno

 

San Ambrosio San Agustín

El motivo de su ubicación es que todos ellos, junto a Pedro y Pablo, fueron inspirados directamente por el Espíritu Santo para sus escritos. En el caso concreto de San Pedro, es igualmente una alusión local al patrón de la Villa de Almonte.

A lo largo de todo el retablo, se pueden encontrar símbolos bíblicos y rocieros (también llamados parlantes): El Lirio (de las marismas), la Rosa (temprana), la Estrella del Mar y Estrella de la Mañana, el Pozo (pocito del Rocío) y la Fuente.

Lirios en las columnas

En el centro, dos ángeles sostienen a Maria en el momento de la Asunción a los cielos.

Los ángeles al pie del Camarín

Para terminar, en lo que viene a ser el banco o zócalo sobre el que se asienta el retablo, ejecutado en mármoles rojos y negros, dos puertas laterales exhiben el escudo del Papa Juan Pablo II, en la parte izquierda y el escudo de la Casa Real española a la derecha, sirviendo para indicar en la época en que se hicieron.

En los laterales, sobre las rejas que dan acceso a la Capilla del Patronazgo o del Sagrario (a la derecha) y la Capilla Real o antesacristía (izquierda), podemos contemplar los escudos de la Villa de Almonte y de la Hermandad Matriz , respectivamente.

Escudo Hermandad Matriz y escudo de la Villa de Almonte

 

Vemos pues que todo el retablo es un canto a la función vivificadora del Espíritu Santo, Rocío de Vida, que, volviendo a nombrar a Carrasco Terriza, "contribuirá a la mejor comprensión del misterio de María, bajo el título del Rocío del Espíritu Santo, y moverá a los fieles rocieros a pasar del asombro a la súplica... El peregrino que llegue al Rocío, encontrará a María, que muestra a su divino Hijo en sus brazos, y lo ofrece en las manos del sacerdote que distribuye la sagrada comunión.

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Bibliografía:

J. M. Glez. Gómez - M. J. Carrasco Terriza : "Catálogo Monumental de la Provincia de Huelva" (Volumen 1) -1999
Rocío: Boletín Oficial de la Hermandad Matriz de Almonte de Diciembre 1998 y Mayo 1999
Fondo documental del Centro de Estudios Rocieros del Ayuntamiento de Almonte (CER)
Manuel Jesús Carrasco Terriza "Rocío de Vida-PROGRAMA ICONOGRÁFICO DEL RETABLO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO" Publicado en "El escultor Manuel Carmona y el retablo de la Virgen del Rocío", Catálogo de la exposición, Sevilla, Caja San Fernando, Septiembre-Octubre, 1998, http://www.carrasco-terriza.com/
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