Oración y peticiones a Nuestra Señora del Rocío al colocarse la primera piedra de su nuevo Santuario.


Madre y Señora Nuestra: Aquí, en el mismo lugar donde tu imagen venerada apareció, donde por cerca de setecientos años fuiste para nuestros padres, y para todos los hombres, Rocío del Cielo y canal de todas las gracias, comenzamos hoy a levantar a la mayor gloria de Dios y honra tuya. Celestial Reina y Patrono ese gran y nuevo Santuario que reclama el número siempre creciente de los que a ti vienen a implorar tu protección. Este Templo que será hermoso y sencillo, blanco y luminoso del sol de Andalucía, como una clara figura y símbolo de Tu Persona, tabernáculo de Dios entre los Hombres, queremos que sea como una fervorosa oración plasmada en cemento y ladrillo, una ardiente plegaria eternizada en medio del arenal, por eso desde este mismo instante, al poner la primera piedra, elevamos a Dios, ofreciéndola en tus manos, nuestra fervorosa oración.

A Ti, Santa María del Rocío del Santo Espíritu, Virgen de Pentecostés, Madre de la Iglesia te pedimos por toda la Santa Iglesia, para que ahora siga siendo como en los días de la Primera Pentecostés, una apretada comunidad de corazones fraternos, perseverando unánimes en la oración contigo, la Madre de Jesús, por tu ruego descienda sobre la sagrada jerarquía, sobre toda la Santa Iglesia, el Rocío fecundante del Espíritu santo. Con ardiente caridad te pedimos también, por todas las ovejas que no son de este redil, para que en el tiempo oportuno, vuelva a la unidad bajo un solo Pastor.

Pedimos tu protección y la luz de lo alto para España, para el jefe del Estado, para los de su consejo y gobierno, para todas las autoridades que nos rigen. Te pedimos, Madre y Patrono, por tu pueblo de Almonte, por ese pueblo que Tú quisiste elegir y honrar, donde Tú has querido establecerte y arraigarte.

Te pedimos por la Pontificia y Real Hermandad Matriz, y te pedimos una gracia especial para todas las Hermandades Filiales. Vuelve tus bellos ojos misericordiosos a Villamanrique, Pilas, La Palma, Moguer y Sanlúcar de Barrameda, las primeras en el piadoso fervor, a la piadosa ciudad de Sevilla, con sus dos Hermandades de Triana y del Salvador, bendice a los pueblos del Aljarafe y de la Ribera, Umbrete, Coria del Río, Gorrión, Cines, Benacazón, Dos Hermanas, Olivares, Hinojos, Puebla del Río, Espartinas, Sanlúcar la Mayor, Bollullos de la Mitación, Huévar, Aznalcázar. Derrama el Rocío de tu gracia sobre Huelva, San Juan del Puerto, Rodona, Trigueros, Bonares, Bollullos del Condado, Valverde del Camino, Gibraleón, Lucena del Puerto. La luz de tus dones sobre la señorial Jerez de la Frontera y sobre el renovado fervor del Puerto de Santa María, y sobre la capital de la nación, que Madrid sienta sobre sí el poder irresistible de tu amor y tu inefable sonrisa y la ternura de tu corazón para el amor indeficiente de Puerto Real.(*)

En el Nombre de Dios y en tu nombre, Madre y Señora Nuestra, emprendemos esta obra, con sentido sobrenatural cristiano, todo desde el más elemental principio, ya consagrado a Dios en tu honor, desde las líneas de los planos y los cálculos de resistencia, hasta la más humilde labor de los
peones, derrama la gracia de tu amoroso corazón sobre todos los que en algo contribuyan a la erección de tu Santuario, sobre los que pusieron su arte y su saber a tu servicio, a los que ofrecerán el trabajo de sus manos o el esfuerzo de la técnica, a los del espléndido donativo y a los de la pequeña y sacrificada limosna, a todos retribúyelos según la medida de tu amor.

Queremos hacerte por último, una especial petición que nos brota de lo más intimo del corazón, Madre Nuestra, Madre de todos, te pedimos por todos los que sufren y viven en la miseria, sabemos que son tus hijos predilectos. Mueve nuestros corazones a la más viva y auténtica Caridad, haznos ver a todos que no te amamos si no los amamos, suscita entre nosotros obras de auténtica misericordia y amor, y ayúdanos a vivir unánimes como hijos tuyos, en fraterna caridad. Amén".


(*) En el momento de la colocación de la primera piedra y posteriormente, de la bendición del nuevo Santuario, Puerto Real aún no había peregrinado ningún año como Hermandad Filial. Lo hace por primera vez el 24 de Mayo de 1969, cuarenta días después de la bendición, aunque sus Reglas no fueron aprobadas hasta Mayo de 1977, ocho años después.