BIOGRAFÍA DE S.A.R. D.ª ISABEL ALFONSA DE BORBÓN Y BORBÓN

Manuel Romero Triviño
 


Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón, Infanta de España, nació en el Palacio Real de Oriente de Madrid, el 16 de Octubre de 1904, fruto del matrimonio de la Princesa de Asturias, Dª Maria de las Mercedes de Borbón y Habsburgo, (hija de D. Alfonso XII y D.ª María Cristina) y del Infante D. Carlos de Borbón y Borbón (hijo de los Condes de Caserta., de la dinastía del Reino de Nápoles y de las Dos Sicilias), los cuales ya tenían dos hijos más: D. Alfonso y D. Fernando.

Al cuidado de su abuela la Reina D.ª María Cristina, ya que su madre fallece en el parto, recibe una esmerada educación propia de su rango siendo sus primeros años de una gran felicidad en el Palacio Real.

En 1907, su padre contrae nuevas nupcias con D. Luisa de Orleáns, de cuyo matrimonio nacerán las Princesas D.ª María de las Mercedes, madre de nuestro Rey Juan Carlos y, así como las Princesas D.ª Dolores y D.ª Esperanza y el Príncipe D. Carlos.

Su padre, el Infante D Carlos, Capitán General del Ejercito, es trasladado como tal a Sevilla, donde junto a su esposa, la Infanta D.ª Luisa, serán considerados los Infantes de Sevilla, por su categoría humana y cristiana. De hecho, renunciaron a ser enterrados en el Panteón Real del Escorial y quisieron reposar para siempre en la cripta bajo el altar de Nuestro Padre Jesús de la Pasión de la Colegial del Salvador de Sevilla.

Isabel Alfonsa, estudia junto con sus hermanos, en Las Irlandesas de Sevilla y Castilleja de la Cuesta. La ciudad los mima siendo tratados cariñosamente como Los Infantitos.

Alternan los veranos entre San Sebastián, Madrid y Chipiona, siendo muy frecuentes las visitas de la regia familia a Villamanrique de la Condesa.

En 1929, el día 9 de Marzo, Isabel Alfonsa contrae matrimonio con el Conde Juan Cancio Zamoyski y Borbón, en el Palacio de Oriente de Madrid, siendo los padrinos Sus Majestades D. Alfonso XIII y su esposa la Reina Dª Victoria Eugenia.


Entre los regalos que reciben los novios, figura un broche en oro y brillantes con el No
Madeja Do ( NO8DO ), obsequio de la ciudad de Sevilla a la Infantita.

Los jóvenes esposos se trasladan a vivir a Checoslovaquia, a un pueblo llamado Stara Lubovna (en la actual Eslovaquia), dado que el Conde era polaco y nacido en Cracovia.

Allí dedicaron gran parte de sus fortunas a rehabilitar el Castillo familiar, así como un balneario, viviendo unos años de gran felicidad y bienestar en aquellas tierras.

En este periodo nacen sus dos hijos mayores Carlos y Cristina, ambos en Budapest. El tercero de sus hijos, José nace en Paris y la benjamina, Teresa, nace en Bratislava.

D.ª Isabel Alfonsa vivía volcada en la educación de sus hijos y en el cuidado de sus tierras.

Pero toda esta felicidad se vería truncada con el inicio de la II Guerra Mundial. Al principio, los alemanes no molestaron mucho a la familia Zamoyski-Borbón, pero con el tiempo, la Gestapo hizo gala de su reputación.

Dado que el Conde era polaco, fue detenido, lo cual obligó a la Infanta a tener que defenderse sola con sus hijos pequeños y sin apenas nadie en quien poder apoyarse.

Diversas gestiones diplomáticas y el que el Conde tuviera pasaporte español, dieron su fruto en la liberación de éste.

Pero no terminaban ahí las penalidades. Los rusos conquistan ese territorio y la persecución se hace más implacable, sobre todo por el tema religioso, lo cual hace que el regio matrimonio tenga que huir precipitadamente, dejando atrás todas sus pertenencias y prácticamente con lo puesto.

El viaje hasta Suiza estuvo lleno de peripecias y peligros, pero por fin consiguen llegar a Lausanne, donde pasan una temporada en Vieille Fontaine, el palacete donde reside la Reina D.ª Victoria Eugenia.

Por fin el 18 de Abril de 1945, la familia Zamoyski-Borbón llega a Sevilla, en plena Feria de Abril.


Se instalan durante varios meses en casa de los padres de D. Isabel Alfonsa en el Paseo de la Palmera, hasta que con algún esfuerzo (recordemos que todos sus bienes fueron incautados y sus propiedades expropiadas por el régimen comunista de Polonia) logran adquirir la Huerta de Santa Elisa, en la antigua Carretera de Carmona en las afueras de Sevilla.

D. Isabel, amante del campo y la agricultura consiguió sacar adelante la explotación, la cual contaba con una vaquería, lo que hizo que la economía familiar fuera al menos manteniéndose dentro de unos límites aceptables.

Pero otra adversidad le esperaba en su vida: su marido fue tomando un carácter irascible y se fue refugiando en la bebida, lo cual originó que, de mutuo acuerdo, el matrimonio se separara.

El Conde marchó a Francia, donde permaneció hasta su muerte en 1961, siendo ayudado económicamente por la Infanta.

En este nuevo contexto, la Infanta encara la vida como siempre hizo, con humildad y una fé inquebrantable en Dios y en la Virgen, bajo las dos advocaciones que más veneró: De Los Reyes y del Rocío.

Frecuente era en Sevilla ver a la Infanta conduciendo su propio todoterreno para ir a la plaza de la Encarnación para vender los productos de su huerta o las cantaras a la famosa "Gota de Leche".

Toda la familia vivía con austeridad. La Infanta solía vestir muy modestamente, tocada con un sencillo velo para ir a misa, renunciando a cualquier privilegio u ostentación.

No era amiga de asistir a actos sociales, todo lo contrario de cuando se trataba de alguna festividad o acontecimiento religioso.

En 1959 la vida vuelve a ensañarse con nuestra protagonista. En Diciembre de ese año, muere sus hija Cristina de un tumor cerebral con 27 años. Su hijo Carlos también había muerto con 49 años, dejando a tres hijos pequeñitos.

En 1973 se casa en Almonte, delante de la Virgen del Rocío, su hijo José, quedando sola con su hija Teresa, la más pequeña de todos la cual tomaría después los hábitos de la Orden del Carmelo con el nombre de Hermana Rocío.

La Infanta de España se ha quedado sola. Los años no habían pasado en balde y surgieron nuevas dificultades; hubo de vender la huerta Santa Elisa, trasladándose a vivir a Valencina de La Concepción, a pocos kilómetros de Sevilla, en el Aljarafe.

Allí, su humildad y personalidad se hizo famosa entre los vecinos, los cuales se acostumbraron a verla modestamente vestida, con su bastón encaminándose a Misa o para hacer algún mandado.

A los 74 años, con achaques propios, liquidó sus escasas pertenencias en Sevilla y con gran dolor de su corazón, pero con resignación, partió a una Residencia en Pozuelo de Alarcón (Madrid), en donde permaneció hasta su fallecimiento el 18 de Julio de 1985.

Fue enterrada, de acuerdo con su rango, en el Panteón de Infantes del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
 

La Infanta luciendo el broche regalo de la ciudad de Sevilla

De su faceta religiosa, destaca su fervor por la Virgen del Rocío.

Ya sus padres Los Infantes, eran asiduos de la Romería, donde eran queridos y aclamados por el pueblo de Almonte, el cual hacia corro alrededor del paso de la Santísima Virgen, para que los regios rocieros pudieran venerar a la Patrona Almonteña.

No podía ser menos en su devoción Dª Isabel Alfonsa y en vida quiso donarle a la Virgen del Rocío, uno de sus recuerdos más queridos: el anteriormente citado broche de oro y diamantes que su ciudad de Sevilla le regalara allá por 1929 con motivo de su boda y que la Reina de las Marismas suele lucir en la procesión.
 

La Virgen luciendo el broche (Foto: Jesús Ruiz Jiménez)

Detalle del broche (Foto: Jesús Ruiz Jiménez)


Junto con su Hermandad D.ª Esperanza, adquiere una casa en la Aldea para poder estar cerca de la Señora de las Marismas. La casa es sencilla, sin ostentaciones.

Allí junto al marco incomparable de la Ermita , donde acude con frecuencia a rezar durante horas, encuentra su remanso de paz.

Le encantaba acudir a la presentación de Hermandades el Sábado, así como al Rosario y Misa de Pontifical, aguantando estoicamente horas y horas de pie, junto con la Junta de Almonte.

Pero si algo le gustaba del Rocío, eso era la Procesión de la madrugada del lunes. Los almonteños le hacían sitio y durante muchísimos años y mientras pudo, estuvo junto a su Virgen. Era impresionante verla en medio de la nube de polvo, terminando con su traje negro, el velito y hasta el rostro y cabellos totalmente blancos.

Le gustaba visitar Casas de Hermandad y de amigos donde era recibida con gran cariño dada su sencillez y cordialidad.

Cuando ya era mayor y se le hacía largo y penoso el andar por las arenas camino de la Ermita, solía sentarse con una turronera de las que van de pueblo en pueblo, la cual le ofrecía la silla del puesto. Se hicieron muy buenas amigas y el último día aceptaba de buen gusto unos turrones, con mil y una ferias en lo alto, que su amiga la turronera le regalaba. Su familia nos los probaba, pero ella se los comía gustosos.

También dio un sustancioso donativo de 500.000.- Pts. de la época para la construcción del nuevo Santuario, aunque oficialmente se recibió como "anónimo".

Algún tiempo después, envió un segundo donativo de 250.000.- Pts., también "anónimas". Creemos que no nos equivocamos al decir que fue la persona que más aportó en donativos.

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Bibliografía:

Camilo Olivares: "Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón" - 2004
Juan Infante-Galán: "Exvotos Reales en el Santuario del Rocío" -Artículo ABC 2/6/1963
Fondo documental del Centro de Estudios Rocieros del Ayuntamiento de Almonte (CER)
Archivo Particular