EXVOTOS REALES

Manuel Romero Triviño

 

Sabida es la unión existente de los Reyes de España con el culto a la Virgen del Rocío, desde los tiempos de Alfonso X hasta nuestros días.

La devoción de la Real Casa a Nuestra Señora del Rocío tiene su más cierto origen y principio en la adquisición por los Infantes Duques de Montpensier de la Dehesa de Gatos y del Coto Real del Lomo del Grullo en 1850, también conocido por el Palacio del Rey, al final de la Raya Real.

El Palacio del Rey

Desde entonces las estancias de SS. AA. en el Coto Real, que se empezó a llamar de los Infantes, las cacerías y partidas de campo, llevaron a los Duques de Montpensier y, más tarde, a los Condes de París y Duques de Orleáns, al Santuario de la Virgen del Rocío, brotando en ellos una ferviente devoción a la Reina de las Marismas, que heredarían y acrecentarían SS. AA. los Infantes don Carlos y doña Luisa y sus hijos.

La Condesa de Paris

La siguiente foto, nos presentan a la familia de la Condesa de Paris  en su Palacio de Villamanrique de la Condesa el 28 de Abril de 1917  estando debidamente identificados al pie de foto.

“Dinastía Rociera”

PALACIO DE VILLAMANRIQUE DE LA CONDESA (de París) Abril de 1.917
Infantes Dª Luisa de Orleáns y Orleáns y D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Dos Sicilias
Alfonso e Isabel Alfonsa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón
(Hijos del Infante D. Carlos y de María de Las Mercedes, Princesa de Asturias, hermana de Alfonso XIII)
(Por la muerte de su madre, Alfonso fue Príncipe de Asturias, hasta que su tío Alfonso XIII tuvo descendencia)
Carlos y Esperanza (en brazos de su abuela) de Borbón-Dos Sicilias y Orleáns
Dolores y María de Las Mercedes (madre de D. Juan Carlos I) de Borbón-Dos Sicilias y Orleáns
(Hijos de los Infantes D. Carlos y Dª Luisa)

Sentada Dª María Isabel de Orleáns y Borbón, Condesa de París (1848-1919)
(Hija de los Duques de Montpensier, sobrina de Isabel II, hermana de la Reina Mercedes)

En la dedicatoria de la fotografía: “Recuerdo de granny (abuelita)” (en recuerdo a la Condesa de París)
(La escritura es autógrafa contrastada del Infante D. Carlos)

(Foto cortesía de D. Manuel Montes Mira)

CARLOS TANCREDO DE BORBÓN-DOS SICILIAS Y BORBÓN-DOS SICILIAS
Infante de España

Abuelo materno del Rey Juan Carlos I
Gries (Francia), 10-11-1870 – Sevilla, 11-11-1949

Hermano Mayor Efectivo (1925) y posteriormente Hermano Mayor Perpetuo
junto a su familia, de la Hdad. De Ntra. Sra. Del Rocío de Villamanrique de la Condesa

Capitán General de Andalucía (Sevilla)

(Foto cortesía de D. Manuel Montes Mira)

 

Por S.A.R. el Infante don Carlos, y con las anuales monterías del rey don Alfonso XIII en Doñana, la devoción a la Virgen almonteña se sigue manteniendo unida a nuestra realeza. Muestras de esta fervorosa devoción de la Real Familia, son los exvotos donados a lo largo de los años por la misma y que se hallaban en la antigua Ermita demolida en 1963. Cabe destacar del Rey Alfonso XIII, el bastón de mando de carey, oro y esmalte que hace pocos años perdiera la Virgen en la Procesión del Lunes y del cual se ha hecho una réplica.

Bastón de mando que regalara S.M. D. Alfonso XIII

Los más antiguos de ellos formaban un grupo de muy interesantes exvotos marineros en su mayoría, conocida la afición por el mar de nuestros regios Soberanos.

Estos exvotos marineros de la familia real nos recuerdan la tradición marinera de la Virgen del Rocío; no es raro encontrar en documentos de los siglos XVII y XVIII embarcaciones que llevaban el nombre de la venerada Patrona de Almonte, tal, por ejemplo, un navío Nuestra Señora del Rocío, que hacia la carrera de Indias en el siglo XVIII.

El más antiguo de estos exvotos reales marineros es una bellísima nave de mesa del Siglo XVII, labrada en plata, ricamente repujada y cincelada. Sus medidas son excepcionales: 66 cm. de alto, 41 cm. de ancho y 50 cm. de largo.

El casco del navío lo forma un dragón, de tanta tradición en las artes marineras, cuya cabeza hace de mascarón de proa y cuya cola se bifurca para recibir el castillo de popa; éste se adorna con un escudo rodeado de trofeos y banderas y se remata con un gran fanal. Las cuatro patas del dragón se apoyan en pequeñas ruedas para el movimiento del pesado exvoto. Los costados de la nave se decoran con escenas mitológicas; a estribor, el rapto de Europa; a babor, nereidas y tritones.

Su arboladura, de dos únicos palos, es elegantemente desproporcionada, con un velamen exaltado, pomposamente henchidas todas sus velas; la cabuyería fina y acertada; las cofas son coronas de lises, primorosamente cinceladas. Con ser todo magnífico en esta prodigiosa obra de orfebrería, es verdaderamente admirable, por su vivo realismo, la cubierta del navío, con toda la tripulación en pequeñas y bien estudiadas figuras de plata cincelada, en actitud cada cual de ejercer su oficio, algunos trepando por las escalas.

Galeón donado por la Casa de Orleáns

Las velas mayores ostentan, finamente grabados con toda exactitud heráldica, diversos escudos; las tres lises de la casa de Borbón, los roeles de gules de los Medicis o de Toscana y, en otra, un león rampante coronado. Esta espléndida obra de orfebrería, sin parangón por su tamaño y su riqueza artística, es obra francesa de la segunda mitad del siglo XVII, obra muy probable de Claude Ballin, joyero de Luis XIII y de Richelieu. Por los escudos que lleva en sus velas, se supone que perteneció sin duda alguna a los Orleans, por quienes pudo llegar a la Virgen del Rocío, muy probablemente por donación de esta pieza a la Virgen por la Condesa de París o sus hijos.

En 1967 y debido al estado en que se encontraba, fue restaurado de manera altruista por D. Antonio García Vaca, almirante de la Armada Española y vicepresidente de la Hermandad del Puerto de Santa María.

En la actualidad se encuentra junto con el resto de exvotos en el Tesoro de la Virgen.

Existen también dos lámparas votivas en forma de naves, actualmente en la Parroquia de la Asunción de Almonte, y que antiguamente estaban en la anterior Ermita a los lados del altar de la Señora, ofrenda de la Condesa de París, doña María Isabel Francisco de Orleáns, en diversos momentos de la carrera de marino de su hijo el Infante don Fernando de Orleáns, duque de Montpensier, gran devoto de la Virgen del Rocío; una de estas lámparas tiene la siguiente inscripción:

A LA VIRGEN DEL ROCÍO LA MADRE AGRADECIDA DEL ALFÉREZ DE FRAGATA
D. M. 3 AGOSTO 1905

Lámparas votivas en la Parroquia de Almonte

Esta es la fecha en que el Infante don Fernando, a los veintiún años, ascendió a alférez de fragata. Estas naves fueron mandadas copiar por la condesa de París de otras que la princesa Elena de Meckiemburgo-Schevaring, esposa del príncipe don Fernando Felipe, duque de Orleans, había donado a un santuario mariano de Normandía.

Detalle de una de las lámparas

También de recuerdo de los que conocieron la anterior Ermita y más concretamente en el pilar del lado derecho del presbiterio, existían unos pescantes de forja, que se adornan con el escudo real de la casa de Francia, sosteniendo una gran vitrina que guardaba uno de los más interesantes y significativos exvotos reales del santuario del Rocío; del escudo colgaba con una cadenilla una placa de plata que decía:

A
N. D. DEL ROCIO
EXVOTO
LE DUC D´ORLEANS
CAMPAGNES POLAIRES ARTIQUES
1905 - 1909

Corbeta "Belgique" que se encontraba en la antigua Ermita

El príncipe Luis Felipe Roberto, Duque de Orleáns, hijo de los Condes de París, hermano, de la Infanta doña Luisa, hombre emprendedor y viajero, tocado de esa curiosidad científica y exploradora de su tiempo, organizó diversas expediciones exploradoras y científicas a las entonces todavía en gran parte ignotas tierras del Polo Norte.

Luis Felipe Roberto, Duque de Orleáns

La emprendida en el verano de 1907, cuya crónica y datos científicos fueron recogidos por el propio duque de Orleans en un libro publicado en París en 1909, titulado "La Revanche de la Banquise. Un été de derive dans la mer de Kara. Juin-Septembre 1907", fue la más arriesgada.

Las primeras páginas del Diario recogen ya la profunda preocupación del duque, en los inicios mismos del viaje, como un presentimiento de los grandes peligros futuros; dice: "La suerte está echada; de pronto, bruscamente, casi sin transición, me encuentro solo, aturdido, como si con los pies juntos hubiese saltado al vacío".

Antes de partir de Berger, en Noruega, el 18 de junio, visita la pequeña iglesia católica y a su párroco, el sacerdote Wang; el duque lo describe así: "Antes de partir, como hice en mi viaje de 1905, he bajado a tierra con mi fiel Joe para ponerme en regla. Tiene un gran encanto la misa matinal en esta pequeña capilla, la oración florece por si misma en los labios y uno se siente cerca de Dios y capaz de grandes cosas".

Seguramente el Duque, se sentía movido por el recuerdo, en esa mañana de grandes emociones, a punto de partir para la arriesgada aventura incierta, de otras misas en la soledosa y cálida paz de otra pequeña iglesia, en las marismas almonteñas, y recordaría los bellísimos ojos misericordiosos y la humildosa majestad acogedora de Nuestra Señora del Rocío, la gran devoción de su madre la condesa de París.

El Duque de Orleans fotografiado delante de la Ermita en la foto más antigua que se conoce de la misma

A los pocos días de comenzar la travesía, se hallaban en la mar de Kara, que los aprisionan y obligan a permanecer a la deriva. Hasta el 22 de agosto pasaron momentos arriesgados y de gravísimo peligro, pero en este día parecen exaltadas las fuerzas de la naturaleza, y el Duque escribe en su Diario: "El ímpetu del hielo es un espectáculo grandioso; no he visto jamás nada más impresionante, por la sensación de violencia brutal que nos producía ver y sentir las corrientes opuestas coger de golpe al navío y tirarlo de un lado a otro, con fuerza irresistible, como un barquichuelo, a pesar de los esfuerzos de la nave y del timón. En semejantes momentos sentíamos la presencia de Dios, y fiábamos sólo de su bondad el buen fin de nuestra aventura".

Mar de Kara

Por fin, el 30 de agosto salían por el estrecho o puerta de Kara al mar de Barents, y el 14 de septiembre arribaban a Hammerfest, puerto noruego cerca del cabo Norte. Lacónicamente dice el Diario: "A las cinco bajé a tierra para ir a la iglesia, a dar gracias a Dios por habernos protegido tan milagrosamente en esta peligrosa expedición".

En la primavera de 1911, el Duque de Orleans ofrecía a la Virgen del Rocío esa reproducción de la corbeta "Belgique", a la que tanto cariño tuvo y con la cual navegó los mares remotos, entre hielos y tempestades. El exvoto era una reproducción exacta del original en sus más pequeños detalles, hasta los observatorios meteorológicos de cubierta, constituyendo lo que se llama un "barco retrato".

Corbeta "Belgique"

Este blanco barquito alzado en alto al lado de la Virgen, recordaba a los que visitaban el Santuario, que un príncipe de sangre real, heroico y aventurero, don Luis Felipe Roberto, Duque de Orleans, llevó el nombre de María Santísima del Rocío, su nombre de blanda luz, de suave ternura, sobre la fría dureza de los hielos polares. Muchos años después, como en el apartado correspondiente se puede comprobar, un grupo de Rocieros por el Mundo, llevó la imagen de Nuestra Santísima Madre al otro polo. (La Virgen del Rocío en la Antártida).

Un segundo grupo de exvotos y ofrendas de la real familia a Nuestra Señora del Rocío está formado por joyas. De antigua labor de orfebrería son unos pasadores de oro y coral, regalo de los duques de Montpensier, que se ponen a la Virgen en su ropa interior.

Pero la joya más preciada, así por su valor intrínseco como por la estimación histórica y sentimental de las piezas que la forman, es el broche que fue donado a la Virgen por los Infantes don Carlos y doña Luisa. En su forma actual tiene trece centímetros de altura; lleva al centro un gran topacio orlado de diamantes y perlas; hojas y florecillas de diamantes, ocho zafiros redondos, tres esmeraldas triangulares y una rara y valiosa perla negra; en el penacho superior, un antiguo cabujón de zafiro que la reina doña Amelia de Portugal donó a la Virgen con otras joyas.

Este magnífico y valiosísimo broche, que en los días de Pentecostés luce la Virgen en el pecho, al lado izquierdo, lo mandaron formar los Infantes en 1942, con todas las joyas que la real familia había ido ofreciendo a la Santísima Virgen a lo largo del tiempo; al reverso tiene la inscripción: SS. AA. RR. los Infantes Don Carlos y Doña Luisa de Borbón y Orleans a la Santísima Virgen del Rocío. 1942.

Broche y detalle de su colocación en la Procesión del Lunes

 

Capítulo aparte merece el regalo que le hiciera a la Santísima Virgen la Infanta Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón.

Se trata de una de las joyas más preciadas que conservaba en su poder la mencionada Infanta: un broche de oro y brillantes, con el No Madeja Do, que le había regalado la ciudad de Sevilla el día de su boda con el Conde Zamoyski. (Biografía)

La Virgen luciendo el broche (Foto: Jesús Ruiz Jiménez)

Detalle del broche (Foto: Jesús Ruiz Jiménez)

 

Existieron muchas otras ofrendas y delicadas atenciones de los Infantes para con la Virgen del Rocío, como por ejemplo fueron las campanas votivas ofrecidas a la Virgen por el duque de Orleáns.

De las dos que tenia la espadaña de la antigua Ermita, la mayor de ellas, tenía la siguiente inscripción en una lado:

EX-VOTO A
NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO

y del otro

DUQUE DE ORLEÁNS
EXPEDICIÓN ÁRTICA 1905

La otra campana, más pequeña, decía:

SAN JOSÉ AÑO 1916

y debajo:

FUNDICIÓN
DE
CONSTANTINO LINARES
MADRID CARABANCHEL BAJO

 

El mismo don Luis Felipe donó en 1911 el primer pararrayos que se puso en el santuario. La condesa de París regaló también a la Virgen la saya, manto, rostrillo y vestido para el Niño, todo en tisú de plata bordado en oro. A la condesa de París se debió también la renovación de las puertas del antiguo santuario, pero llevándose las viejas, de cuyas maderas mandó hacer cruces para cada uno de sus hijos.

Es debido y justo ponderar lo que los Infantes, desde los duques de Montpensier hasta hoy, han representado y representan en la historia de la devoción rociera, dando un tono de espiritualidad a la romería, también de dignidad y empaque regio, pero con un sentido democrático de la realeza inédito en el mundo, porque es sólo rociero. Mucho sabe de ese fino amor y fervorosa devoción de los Infantes a la Virgen del Rocío esos corazones de plata, con sus nombres, uno más de esa ristra de corazones que adornan las sayas de la Virgen; aunque lejos, en Brasil, en Villamanrique, en La Zarzuela, en Sevilla, el corazón de los Príncipes e Infantes de España sigue prendido de amor a la Virgen Santísima del Rocío.

Corazones de Plata en la saya de la Pastora

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Bibliografía:

Juan Infante-Galán: "Exvotos Reales en el Santuario del Rocío" -Artículo ABC 2/6/1963
Juan Infante-Galán: "Rocío: La Devoción Mariana de Andalucía"
Camilo Olivares: "Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón" - 2004
Revista "SEMANA" 1/6/54
Fondo documental del Centro de Estudios Rocieros del Ayuntamiento de Almonte (CER)
Archivo Particular