LAS ANTERIORES ERMITAS

Manuel Romero Triviño



En 1757 al redactarse las Reglas de la Ilustre, Más Antigua y Primordial Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, como se titulaba entonces la de Almonte, se recogió por primera vez por escrito y se imprimió a modo de preámbulo de las mismas, la leyenda del descubrimiento de la Virgen, en la cual se describe cómo era la Primera Pequeña eglesia o ermita levantada a finales del siglo XIII en honor de santa María de las Rocinas.

 

Grabado con la primitiva Ermita


Precisamente, un año antes, en 1756 se había derribado, para levantar un nuevo santuario, lo que de la antigua ermita había dejado en pie el terremoto de 1755, conocido por el de Lisboa, y pudieron introducir en la leyenda del descubrimiento este dato, que les era perfectamente conocido: Hizose en efecto una pequeña Hermita de diez varas de largo... No se dan más detalles del edificio.

Página 9 de las Reglas de 1758 donde se describe la Ermita

De aquella ermita, del más puro estilo mudéjar andaluz, sólo existen representaciones del exterior. Entre las más antiguas que se conocen, son las que aparecen en la parte superior izquierda en un grabado de 1754 mandado hacer por D. Alonso Tello de Eslava

y la que se puede contemplar en el antiguo Simpecado de la Hermandad de Villamanrique, también en la parte izquierda curiosamente y que a todas luces parece más antiguo que el anterior.

Juan Infante-Galán, en su libro "Rocío: La devoción mariana de Andalucía", describe cómo debió ser aquella primera casa de Santa Maria de Las Rocinas:

"Reconstruyamos ahora idealmente aquella primera ermita. Su emplazamiento y su planta, ya los conocemos; sus muros de tapial, las jambas y roscas de los arcos, de ladrillo a la morisca, con grueso tendel; la cubierta, toda de madera, allí tan abundante, de par y nudillo, decorada de laceria mudéjar; la cobija de teja morisca. La portada con arco de herradura apuntado, y, sobre ella, la espadaña, con arco de herradura para su campana. A uno y otro lado de la portada y en los muros, a la altura del altar, estrechas ventanas en saetera; en el imafronte, un óculo; todos estos vanos con rosca de ladrillo agramilado, que destacan en su cálido color sobre el blanco sucio de la vieja cal. La puerta, bien forrada y adornada de clavos, se afirma en quicialeras y se cierran con gran cerrojo, que ajusta su manija en la cerradura.

El interior, humilde y sencillo, es grato y placentero; sobre el piso ladrillado se eleva con tres escalones, de bordillos vidriados de verde, ya desgastados, el presbiterio; en su plano se alza el altar, de reducidas proporciones, quizás cubierto de antipendio tejido, de vivos colores, quizás revestido de alicatado de alfardones moriscos, blancos y verdes.

Hornacina de estilo mudéjar, parecida a la que debió acoger a la Virgen

En el centro del ábside, en su hornacina, la imagen de la Virgen, erguida y graciosa, mostrando al Niño, de estereotipada sonrisa gótica, que parece haber heredado el actual. La luz que dejan pasar las "saeteras y penetra por el óculo de la fachada da al ámbito una luminosa penumbra que funde los colores chillones del altar y el oro y policromado de la imagen en la suave claridad del presbiterio. La lámpara encendida —cuando lo está—, al oscilar de la llama tras el vidrio, saca fugaces chispas al apagado oro de la Virgen y alumbra la majestad de su continente, y, como un destello más, su delicada, casi imperceptible sonrisa. La ermita de Las Rocinas, en la rumorosa paz del bosque, es, como la Virgen misma, para monteros, cazadores, para pastores y para los viandantes del camino del Condado, logar cobdiciaduero para omne cansado."

Techo de una ermita mudéjar

A lo largo del tiempo, la Ermita sufriría modificaciones y restauraciones, principalmente en lo que a la espadaña se refiere, dada su posición elevada y en vista de los agentes atmosféricos que sufriría. Muestra de ello es la que se puede ver en el Simpecado, simple y llanamente un paramento con un vano de medio punto. Por el contrario, la representada en el grabado tiene ya varios pisos y una cruz coronándola.

   


A lo largo del tiempo, desde fines del siglo XIII, el santuario sufrió algunas reformas y reparos. A principios del siglo XVII, en 1613, se trataba de hacer ciertos reparos al viejo santuario, contando principalmente con el legado de quinientos pesos que el sevillano Baltasar Tercero, por su testamento otorgado en Lima el 11 de febrero de 1587, había mandado con este fin de restauración, asi como el de edificar casa para que viva el capellán.

Por muy variadas y diversas dificultades, las obras duraron largos años; en cabildo de 13 de febrero de 1635 aprobó el concejo de la villa de Almonte unas cuentas de obras por valor de 2.808 reales.

A esta fecha pudo corresponder la portada sur, en cuyo ático se colocó en 1696, un gran azulejo, tosco de factura, pero gracioso e interesante, como una de las más antiguas representaciones de la Virgen, del cual actualmente hay una copia sobre la nueva puerta que da al Real.

Tiene este azulejo la particularidad de ser casi con toda seguridad, una de las más antiguas representaciones de la Virgen del Rocío que se conservan.

Detalle del azulejo que coronaba la Puerta del Sol

Sobre un pedestal gallonado, con perfil de curvas contrapuestas, y el monograma mariano en un óvalo central, se alza la imagen de María, vestida de azul, de marcada silueta triangular. La saya, ricamente bordada con motivos de hojas de cardinas, lleva una franja central y una orla por todo el borde inferior, marcados por un galón ocre. Con el mismo galón se señalan las largas mangas, que casi tocan el borde inferior. El Niño, vestido de verde, es sostenido por ambas manos de la Madre, en el eje vertical. El manto azul se ve orlado por puntas o encajes en forma de ondas, confeccionadas con estrechas láminas de plata. Una toca de papos cubre su cabeza y enmarca el rostro. Los atributos iconográficos son la corona real, rodeada por una aureola de rayos agudos y flameantes; el cetro real y la media luna. El Niño, por su parte, coronado, bendice con la diestra y lleva el orbe en la izquierda.

Predominan en las figuras los tonos azules, verdes y ocres, sobre un fondo de color amarillo, en forma de arco de medio punto.

El azulejo tiene dos líneas de texto, la primera que lo corona y la segunda a los pies de la Virgen, en que las que se lee: 

"CONCEBIDA SIN MANCHA DE PECADO OR"
"NVA SRA. DEL ROCIO. AÑO DE 1696.

que, desarrolladas las abreviaturas, dicen: "Nuestra Señora del Rocío. Año de 1696. Concebida sin mancha de pecado original".

 

D. Pedro de Gauna, funda en Almonte en el año 1574, un convento de religiosos Mínimos, los cuales se hacen cargo del culto de la Ermita del Rocío desde ese mismo año hasta 1597 y posteriormente vuelven a hacerlos desde  1659 a 1670.

En 1753, el Ayuntamiento de Almonte, en gratitud por la lluvia obtenida por intercesión de la Virgen, acuerdan comprar "un retablo muy dezente y dorado" que el convento de religiosas de Ntra. Sra. de los Reyes de Sevilla, vendía de lance, y que "es muy a propósito para la capilla mayor de dicha hermita del Rocío, donde sirva de adorno del altar mayor, y por consiguiente de Ntra. Sra.». Se pagaría "con limosnas que dieren los devotos, y con las de un mil quinientos reales de vellón que este Cvdo. mande librar para dicho fin del caudal de sus propios»

Representación del viejo Santuario en una tabla del primitivo Cajón de Coria del Río

Por desgracia poco duró el mismo, pues el  1 de noviembre de 1755, el Terremoto de Lisboa, vino a dejarla tan derruida, que hubo de pensarse en edificar nuevo santuario. La Virgen fue traída inmediatamente a Almonte, sin más ceremonial que la fervorosa acogida del pueblo, aun aterrorizado por los estragos del seísmo.

La Ilustre, Más Antigua y Primordial Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de Almonte, acordó, pues era de todo punto imposible la reedificación, y decide levantar nuevo templo más amplio y capaz, aunque para ello no contaba con rentas ni bienes algunos, sino con las limosnas del pueblo y de los pueblos devotos de la Señora.

Por dichos motivos económicos, las obras se alargaron más de los previsto y mientras tanto, la Virgen permaneció en Almonte en la estancia más larga de la Historia. Según documentos, la Virgen seguía en la Parroquia en marzo de 1757 y la hipótesis más razonable (según López Taillefert, Álvarez Gastón y Flores Cala) es que el traslado de vuelta se produjera en 1758, celebrándose las romerías de 1756 y 1757 en Almonte. Por otro lado, Juan Infante-Galán, dá la fecha de 1760 como de vuelta e inauguración del nuevo templo, pero sin entrar en detalles.


Grabado representando la Ermita en el siglo XIX

La nueva iglesia, con orientación litúrgica, era de una sola nave con crucero, de ábside plano y poco profundo; la cubierta, era de madera, a dos aguas, de par y nudillo. El crucero se cubría a cuatro aguas, con gran artesón y harneruelo de sencilla laceria mudéjar.

Se conservó, la portada de la antigua ermita dentro de la llamada Sala de Los Milagros, que luego, por su orientación, fue llamada Puerta del Sol. La puerta principal, orientada a poniente, se abría a un breve compás o pórtico; la fachada no tenía mucho aspecto de edificio destinado al culto, pues sobre el pórtico se alzaba otra planta, con su balcón, por encima de la cual sobresalía el hastial de la iglesia, con su gran óculo y torre.

 

La Ermita a principio del siglo XX


Al ser trasladada la Virgen a su nueva iglesia fue colocada en una gran hornacina, decorada con pinturas de hojarasca barroca en grisalla verdosa, a modo de retablo.

Posteriormente, hacia 1764-65, se instaló el retablo barroco donde, por espacio de doscientos años y hasta 1963, recibió culto la Virgen.

Este bellísimo retablo responde en su traza y factura al tipo de retablo-vitrina creado por el famoso Cayetano d'Acosta, autor del retablo mayor y de la portada del sagrario en la iglesia del Salvador, de Sevilla, y de los retablos de la iglesia conventual de Santa Rosalía, en la misma ciudad.

Antiguo Retablo


Este retablo del Rocío, de planta muy movida y articulada, organizaba su alzado en un solo cuerpo de tres calles; la caja central, con hornacina encristalada para la imagen de la Virgen, avanza y se corona con gran molduron, donde juega el entablamento, airosamente alzado en curva, para enlazar luego con las calles laterales donde se encontraban las imágenes de San Antonio de Pauda y San Juan de Napamuceno. Los elementos sustentantes son columnas corintias, (actualmente en la Iglesia de la Anunciación de Almonte) adornados de hojarasca el tercio inferior de sus fustes y de cintas y flores en la parte superior de los mismos. Termina el retablo un gran medallón central con relieve de la escena de Pentecostés, y angelotes portadores de cornucopias.

La Virgen en su Camarín-Vitrina y en su paso para la procesión en la foto derecha

Una de las cuatro columnas en la Parroquia de Almonte y detalle de la misma


Los muros de la iglesia, que estaban en un principio cubiertos sólo de innumerables e interesantes ex-votos, se vieron más tarde decorados con los retablos de los conventos almonteños de los frailes Mínimos y de las monjas Dominicas que a la hora de la desamortización no tuvieron lugar en la parroquia; hacia 1852 llegaron al santuario las imágenes y retablos de Santo Domingo, la Virgen del Rosario, el Calvario y un gran lienzo de Santa Ana.

Imagen de la Ermita a principios del Siglo XX



En 1907 fue sustituida la antigua campanita, ya vieja y cascada. El Duque de Orleáns ofreció a la Virgen como ex-voto, después de su primera expedición ártica de 1905, una campana. Esta campana votiva fue comprada al hospital sevillano del Pozo Santo el 22 de marzo de 1907, arreglada por Mendoza, y colocada luego en la espadaña del santuario del Rocío el 16 de junio del mismo año 1907, y llevaba la inscripción: "Ex-voto a Nuestra Señora del Rocío. Duque de Orleáns. Expedición Ártica, 1905."

En 1915, el pésimo estado de la mayor parte de la techumbre y del antiguo pavimento de ladrillo, hacía necesaria una urgente reparación. Era a la sazón cura ecónomo de Almonte don Juan Luís Cózar y Lázaro,  quien tomó sobre sí la empresa de restauración del santuario. El 8 de enero de 1915 fue trasladada la Virgen a Almonte, y en el breve plazo de tres meses, a pesar de las dificultades de transportes de entonces y de un invierno extremadamente lluvioso, fue cambiada toda la cubierta de la nave central y la del crucero del lado sur; se puso solería de mármol a toda la ermita, se alicataron paredes, mesas de altar y sacristía; todo ello con un costo total de 15.764 pesetas.

Todo el trabajo que supuso aquella reforma, quedó recogido en forma de memoria en un hermoso libro de 79 paginas editado en Sevilla en el mismo 1915, con prólogo del Presbítero y Catedrático de la Universidad Pontificia de Sevilla D. José Sebastián y Bandarán, y cuyo autor fue el mismo Juan Luis Cózar y Lázaro, cuya portada reproducimos.

Posteriormente, entre 1917 y 1928, el sucesor de Cózar (que es trasladado de Párroco al Divino Salvador de Sevilla), D. Manuel Márquez Gómez, con la inestimable cooperación de la familia Cepeda, realiza nuevas obras que cambian radicalmente la fisonomía de la fachada, reordenándola en volumetría con dos espadañas y modificando completamente la decoración de su paramento exterior, incorporando ladrillos de barro visto con formas geométricas y dos grandes mosaicos de azulejería, con los nombres de las 12 Hermandades existentes a la fecha.

La fachada de la Ermita tras la reforma de 1917-18

Uno representaba La Leyenda del Descubrimiento al Cazador o Pastor, narrada en las Reglas de 1758 y el otro la Procesión de la Virgen saliendo de la ermita y llevada en hombros

Detalle de unos de los azulejos originales que adornaban la fachada en 1919

Reproducciones existentes en el Museo Histórico Religioso de El Rocío, obra de Ana Periáñez Faraco
(Como se puede comprobar y por error, se han repetido en estas copias los nombres de las Hermandades,
faltando Umbrete, Coria del Rio, Huelva, San Juan del Puerto, Benacazón y Rociana del Condado)
 

Dado el auge que tomó la romería en los años treinta y posteriores, se hizo necesaria la ampliación del Santuario, encargándose  al arquitecto don Aurelio Gómez Millán, quien fuera ayudante de Aníbal González, un proyecto de ampliación del santuario que no llegó a realizarse por diversos motivos.

Fachada Principal del Proyecto
(Catálogo Exposición: "Aurelio Gómez Millán: Arquitecto" de Gómez de Terreros)


El proyecto de Gómez Millán, amén de la adición de dos naves laterales unidas a la existente por tres arcos, así como la ampliación del presbiterio, y la reforma de la fachada, tenía como particularidad la torre, blanca y lisa en su parte baja, la cual estaba rematada por una pirámide de ocho lados, recordando las ráfagas de la Virgen.

Vista general del proyecto
(Catálogo Exposición: "Aurelio Gómez Millán: Arquitecto" de Gómez de Terreros)

En el lateral donde estaba la antigua Puerta del Sol, se construiría un claustro de arcadas y en su extremo la casa del Capellán.

Lateral de la Ermita con claustro
(Catálogo Exposición: "Aurelio Gómez Millán: Arquitecto" de Gómez de Terreros)

Como hemos dicho, este proyecto no se llevó a cabo y en 1962, Gómez Millán volvió a presentarlo, modificado, al concurso que se abrió para la construcción del actual Santuario.

En 1943, es modificada la fachada, quedando alicatada con aquellos azulejos vidriados que todavía muchos recuerdan con nostalgia, quedando como se puede ver en la imagen siguiente:

Como se puede observar, el eje central  formado por la puerta y el balcón, quedaron prácticamente igual que como se construyeron en 1917-18.

La Ermita tras la restauración de 1943, última antes de su derribo en 1963

Una de las pocas fotos en color existentes

Los azulejos que se encontraban a ambos lados, son sustituidos por otros nuevos, representando idénticas imágenes que sus predecesores, y actualizando sus marcos con los nombres de las Hermandades existentes a la fecha que eran 27, por lo que se uno de los nombres estaba en blanco al querer conservar la simetría de los mismos, ya que en cada uno había 14.


Basándonos en los datos existentes y fundamentalmente en el testimonio de quienes conocieron aquella Ermita, se ha podido diseñar un plano orientativo de la misma.

1. Camarín-Vitrina de la Virgen
2. Altar Retablo de Cayetano D’acosta
3. Ante camarín y Reserva del Santísimo
4. Sacristía
5. Pulpito Evangelio
6. Pulpito Epístola
7. Reja
8. Puerta acceso Camarín
9. Puerta acceso Sacristía
10. Altar del Calvario
11. Altar de San José
12. Altar del Corazón de Jesús

13. Altar de Santa Ana
14. Altar de Santo Domingo
15. Altar de Nuestra Sra. del Rosario
16. Placas conmemorativas
17. Sala de Los Milagros
18. Coro
19. Habitaciones Clero
20. Dependencias Auxiliares
21. Puerta Principal de la Ermita
22. Compás de entrada
23. Azotea
24. Habitaciones Autoridades Civiles

 

A    Primitiva Hornacina de la Virgen
B    Puerta del Sol dentro Sala Milagros
C    Alacena en casa del Santero
 

En rojo, superficie de la Ermita erigida por Alfonso X, de “10 varas de largo” (8,36 metros), sin especificarnos el ancho, estimado por el de la Puerta del Sol aproximadamente, la cual se representa de igual forma en su ubicación dentro de la Sala de Los Milagros .
 

En las  imágenes siguientes, se pueden observar detalles del interior de la antigua Ermita.

 

Retablo de la Virgen

 

Arriba a la izquierda, tras el paso, una de las dos ventanas del altar y adornos de la pared (1959)

A la derecha, placas conmemorativas y parte una de las lámparas (1959)

 

Imagen general desde la puerta de acceso a principios de los años 60

 

De todo los bienes muebles de la antigua Ermita, varios han llegado hasta nuestros días y que reseñamos a continuación, indicando entre paréntesis su ubicación en el plano:

Altar del Calvario (10)

Estaba integrado por un Crucificado (s. XVII) junto con la Virgen Dolorosa (s. XVIII) y San Juan (s. XVII). Este calvario pasó, procedente del antiguo Convento de las Dominicas de Almonte, en 1849, a la Parroquia de la Asunción y posteriormente a la Ermita, y como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal (1834-1854).

En la actualidad, el Crucificado se encuentra en la Capilla Sacramental, también llamada del Patronazgo a la derecha del Retablo de la Virgen.

Las imágenes de la Dolorosa y de San Juan se encuentran en la antigua Sacristía del Santuario actual, donde en un futuro irá el futuro Sagrario.

Este grupo escultórico es el que procesiona actualmente, el Viernes Santo por la tarde en el Vía Crucis de el Rocío.

A la izquierda de este Altar del Calvario, se encontraba el exvoto real del barco regalado por la Condesa de Paris (Ver Exvotos Reales) con motivo del feliz regreso de su hijo de un viaje por el Mar de Kara.

 

Altar de Santa Ana (13)

Este altar lo componía un gran lienzo, atribuido a Vicente Alanis (1770), representando a Santa Ana con La Virgen Niña, junto a Tobit, el anciano ciego que San Rafael conforta en su lecho sanándolo con la hiel de un pez, coronado todo ello por el rompimiento de la gloria bendiciendo a la Virgen.

Juan Infante-Galán lo atribuye a Juan de Espinal (1714-1783) fechado en el mismo año 1770. Este autor tiene entre sus obras más famosas los frescos de la Cúpula de la Iglesia del Salvador.

Actualmente está ubicado en el coro del Santuario

El cuadro representa una doble escena iconográficamente muy curiosa. A la derecha, Santa Ana tiene al pie una cestilla con la costura, mientras que enseña las Sagradas Escrituras a la Virgen María, sobre la que desciende el Espíritu Santo en forma de paloma. Al fondo de la imagen, San Joaquín, el padre de la Virgen, se encuentra enfermo en la cama, incorporado por la aparición de San Rafael, conocido como "la Medicina de Dios".

Ambas escenas están coronadas por un rompimiento de la Gloría en la que el Padre Eterno extiende sus protectoras manos.

 

Altares de Santo Domingo (11) y San José (14)

Se encuentran pendientes de ubicación, las imágenes de San José (s. XVIII) y Santo Domingo (s. XVII), esta última procedente también del Convento de las Dominicas de Almonte en 1849.

Al fondo de la imagen, se observa parte del altar de San José

 

La escultura de San José fue donada por el Conde de Cañete del Pinar, D. Nuño Carlos de Villavicencio y está atribuida a la escuela de Duque Cornejo. Ya se ha comentado la intima relación de la devoción a San José y la de la Virgen del Rocío, de forma que en Pentecostés se le dedicaba una función exclusiva al esposo de la Virgen y en los Traslados a la Villa de Almonte, San José la recibía en andas.

Santo Domingo

Ambos se encuentran en la actualidad en la Sacristía del Santuario.

 

Placas conmemorativas (16)

Entre las placas conmemorativas que llenaban las paredes laterales de la Ermita, únicamente se puede contemplar en la actualidad, la recordatoria de la Coronación de 1919 y que se estuvo en el compás de la puerta lateral que da a la marisma.

 

Durante la obras que se efectuaron aprovechando la estancia de la Virgen en los años 2012-2013, la placa conmemorativa de la Coronación de 1919 cambió de ubicación y se colocó a la izquierda de la entrada a la Ermita desde El Real, ya que en su lugar anterior, se abrió una ventana de cara a la correcta ventilación e iluminación de la Capilla Penitencial.

Placa Original Conmemorativa de la Coronación de 1919 en su actual ubicación.

 

 

Exvotos Reales

Entre el púlpito de la Epístola (6) y el Altar del Calvario (10), se encontraba la urna de cristal con la reproducción de la goleta Belgíque, exvoto Real donado por el Duque de Orleans.

De igual forma, el llamado Barco de la Virgen (s.XVII), se encontraba a los pies del Altar del Calvario (10)

A ambos lados del presbiterio, se encontraban los dos Barcos de Plata donados por la Condesa de Paris en 1905, actualmente en la Parroquia de Almonte.

 

Cancela de la Ermita (21) y Reja (7)

Existen dos elementos integrantes de aquella Ermita que también han llegado hasta nuestros días: La Cancela de la misma y la Reja del presbiterio.

Desde que Alfonso X el Sabio mandara construir un templo, allá por el siglo XIII, se han conocido en total cuatro Ermitas, si contamos la que se erigió de forma provisional, mientras duraron las obras de construcción de la actual entre 1964 y 1969.

Existe un elemento común a prácticamente todas ellas, con seguridad a las tres últimas, que ha llegado hasta nuestros días intacto. Se trata de la cancela (21) que estaba en la puerta de las antiguas Ermitas y que se puede contemplar en las siguientes imágenes.

Actualmente, dicha cancela, con muy ligeras variaciones se encuentra en el lateral de la Ermita, mirando hacia la marisma y junto al lugar donde están actualmente las velas de ofrendas, sigue cumpliendo su cometido en la puerta que da acceso al Santuario desde la marisma.

Cancela en su ubicación actual

 

 

Detalle de una foto de 1926 de la Cancela y la misma en la actualidad

 

De igual forma, la reja (7) que en el presbiterio "guardaba" a Nuestra Señora, se encuentra, ligeramente modificada, pero perfectamente identificable, en el callejón trasero del Santuario, por el lado de la marisma.

Fragmento de foto en que se observa la reja y a la derecha su ubicación actual, señalado en amarillo la ligera modificación

 

Sirva como anécdota el comentar que las puntas de lanza que la rematan,  están colocadas al revés de su ubicación primitiva, dado que la parte lisa de las mismas que estaba hacia el interior del prebisterio (como se observa en la foto anterior), está ahora hacia afuera.

Puntas de lanza colocadas al revés

Las lámparas de la Ermita, se encuentran actualmente en la Parroquia de Almonte

Lámparas de la antigua ermita en Almonte

De esta forma, la Ermita, con los arreglos propios de mantenimiento, llegó hasta 1963, fecha en la cual es derribada para iniciar la construcción del actual Santuario.

Devotos de rodillas ante el altar

 

Curiosa fotografía  del 5 de Junio de 1949, en la que se puede observar en el altar, delante del sacerdote, la Corona de plata dorada "para diario" copia exacta de la de la Coronación de 1919. Igualmente, en esta fotografía tiene ya colocadas las nuevas Ráfagas de "diario"

Misa en el interior de la antigua Ermita

Velas en los escalones

Peregrinos orando delante de la reja

La Virgen rodeada de flores y velas

La Virgen saliendo por última vez de su Ermita en la Romería de 1963

Al ser derribado el santuario en 1963, se pudo comprobar sobre el terreno todo lo que se ha comentado: Aquella primitiva Ermita era de planta rectangular y tenia de longitud exactamente esas diez varas que se dicen. Orientada de Norte a Sur, la puerta de entrada abría frente a la Madre de las Marismas; era precisamente la portada situada en el interior de la llamada sala de los milagros, que fue conservada al edificar el santuario de mediados del siglo XVIII.

Entrada al Cuarto de los Milagros en la Romería de 1959


Puerta de Sol en 1963 durante el derribo

Al fondo, frente a esta puerta de entrada, existía un trozo de viejo muro de tapial, de muy antigua obra, y en él un vano que fue la hornacina donde estuvo la Virgen, en su altar, hasta 1755. Este hueco, del otro lado del muro, por la casa del santero, había sido usado como alacena por todos los moradores de la misma desde dos siglos atrás.

Lateral de la ermita desde El Real, con la santería a la derecha

La antigua santería, derribada a la par que el Santuario en 1963, tenia como puerta de entrada, un portón procedente de la casa de los Ortiz de Abreu, sita en la calle del Cerro, nº 7 de Almonte, donde una bala lo atravesó, siendo su destinatario el Capitán D'Ossaux el 17 de Agosto de 1810.

Casa de la calle del Cerro donde fue muerto Pierre D'Ossaux

Puerta de la Casa del Cerro, nº 7 en la actualidad que se encuentra en la sede de la Hermandad Matriz de Almonte
y anteriormente era la puerta de la Santería de la antigua Ermita hasta su derribo en 1963

Detalle de la puerta con el agujero que causo el disparo que mató al Capitán D'Ossaux

 

Ese lugar de la antigua santería, está hoy en día ocupado por dependencias de la Hermandad Matriz, principalmente despachos de ventas de recuerdos.
 

Una de las últimas procesiones alrededor de la vieja Ermita


El que fuera Párroco de Almonte y Capellán del Rocío, Rosendo Álvarez Gastón, en su libro "Las Raíces del Rocío: Devoción de un pueblo", sintetiza lo que para el rociero significa la Ermita:

"La importancia de la ermita viene señalada, no sólo por ser el lugar concreto en que está la Imagen, se conserva y se le da culto, sino también por ser el punto de referencia al que se dirigen los devotos para encontrar a la Virgen y en el que se reúnen. Es allí donde le hacen sus ofrendas, donde rezan, lloran y cantan. Pasar por delante de la ermita, detenerse a la puerta con el caballo o la carreta, o entrar de rodillas hasta el altar, tiene el significado de ver a la Virgen, detenerse o acercarse a Ella. Para los antiguos devotos, y aún hoy para algunos, llegar a la ermita era la meta deseada, tras largo caminar. Era lo que en lo humano es para cada uno llegar a su propia casa, un hogar querido y entrañable.

En el orden espiritual, es el lugar en que se celebran los cultos. Hay quienes durante su estancia en el Rocío, pasan gran parte del tiempo en la ermita. Allí ponen velas, dejan su limosna, rezan a la Virgen, lloran y descansan del largo caminar. Fuera de la ermita, poco les interesa".

 


Bibliografía:

Juan Infante-Galán : "El Rocío, devoción mariana de Andalucía"
Rosendo Álvarez Gastón: "El Rocío a examen" - 1975
Rosendo Álvarez Gastón: "Las Raíces del Rocío" - 1981
Editorial Andalucía : "El Rocío" - 1981
"Memoria del Rocío" y "Rocío: Un siglo de devoción mariana" - ABC
J. M. Glez. Gómez - M. J. Carrasco Terriza : "Catálogo Monumental de la Provincia de Huelva" (Volumen 1) - 1999
Mª del Valle Gómez de Terreros Guardiola: "Catálogo de la exposición, Aurelio Gómez Millán: Arquitecto" - 1988
Julio Flores Cala: "El Rocío en los Años 60"- Cuadernos de Almonte nº 73 - 2003
Julio Flores Cala: "El Rocío de ayer: 1900-1960"- Cuadernos de Almonte nº 88 - 2005
Julio Flores Cala: "Historia y Documentos de los traslados de la Virgen del Rocío a la Villa de Almonte: 1607-2005" - Cuaderno de Almonte: Nº Extraordinario - 2005
David González Cruz - "Ritos y Ceremonias en El Mundo Hispano durante la Edad Media"
Santiago Padilla Díaz de la Serna - Introducción histórica a la reedición facsímil de la obra, “Crónica de la Coronación de Nuestra Sra. del Rocío”, de Ignacio de Cepeda. Segunda edición. Sevilla, Fundación Caja Rural del Sur, 2009. Págs. I-XXIV
Fondo documental del Centro de Estudios Rocieros del Ayuntamiento de Almonte (C.E.R.)
Archivo Particular

© Manuel Romero Triviño - 2013