EL SIMPECADO DE LOS DIFUNTOS

Manuel Romero Triviño

 

 

Cuando nuestros días en este valle de lágrimas terminan, porque Atropo, la tercera de las parcas, corta de forma inflexible el hilo de nuestras vidas, ¿qué dicha más grande puede existir para un rociero que el que tu Simpecado te acompañe en el último viaje?
 
Esa suerte la tienen, al igual que otros lugares, los rocieros de nuestra Aldea. Cuando un Hermano de la Virgen fallece, la Hermandad Matriz, representada en el que podríamos definir como “Simpecado de Los Difuntos”, recibe  al finado y lo lleva hasta las plantas de Maria Santísima del Rocío.


Ese Simpecado, que me he permitido bautizar, y perdón por el atrevimiento, con el nombre anteriormente dicho, se encuentra  desde hace algún tiempo expuesto en la Ermita, en el brazo izquierdo de la cruz latina que forma la planta de la Iglesia mirando a la Virgen, frente a la Sacristía  y justo detrás del paso en el que procesiona nuestra Madre en Pentecostés.

Aunque un poco en contraste con la alegría normal de lo que significa El Rocío, esta curiosidad es desconocida para muchos y que forma parte, al igual que tantas otras penalidades, del Camino de nuestra vida.

La pintura del ovalo central es obra del pintor Monis Mora.

Este Simpecado fue el utilizado por la Hermandad Matriz en las distintas etapas del Camino Europeo, como se puede ver en la imagen siguiente, correspondiente a la etapa se Sevilla el 28 de Diciembre del 2003.

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Bibliografía:

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