25 AÑOS DEL CORO
“Y PARECE QUE FUE AYER...

.... en aquel mes de noviembre de 1973, siendo Hermano Mayor Francisco Bovis, cuando nace, de la mano de Antonio Rodríguez Ferrera, el Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla. Junto a él, un memorable grupo de hermanos y hermanas que con la intención de colaborar con una idea que en principio iba a servir para realzar aquel “miércoles rociero”, día en el que se celebraba entonces la misa de hermandad, no sabían quizás que estaban formando parte del proyecto humano más importante que ha desarrollado esta Hermandad desde su fundación.
Pero como objetivo principal, y estaba en la mente y en los corazones de cada uno, el poder “rezar cantando” a la Santísima Virgen y a Su Divino Pastorcito, con las formas y maneras que le regalaba esta tierra andaluza tan rociera. Así se convirtió desde entonces en ese hijo privilegiado que, nacido de una familia sencilla pero grande a la vez, tenía la misión de trasmitir mediante sus cantos el Rocío que llevaba metido en sus gentes.
Tenía por entonces el coro unos veinte componentes, todos hermanos de la Hermandad, gente escogida tanto por sus cualidades musicales como por su amor a la misma, amor que manifestaban cantando esas sevillanas y plegarias que Antonio su director, componía para poder interpretarlas en la misa de Hermandad y en los cultos de Navidad y Mayo, cantos que hoy en día se siguen entonando especialmente los de la misa. Recordemos cariñosamente a tres de esos fundadores, tres miembros de aquel coro que alcanzaron ya “esas marismas azules que se encuentran en el cielo”: María Berro, Pepe Acosta y Manolo Lagares, que Dios los tenga en su gloria.
“El jueves por la mañana
Sevilla estará en el Quema
Macario de carretero,
Que el recuerdo de estos cantes
Llegue a ese balcón del cielo”
Seis años estuvo Antonio Rodríguez Ferrera al frente del Coro hasta que en octubre de 1979 pasaría a ser el nuevo Hermano Mayor. Toma entonces el relevo en la dirección, Dolores Loreto, una componente que formaba parte del coro. Ya en esos años habían llegado al coro nuevo componentes a la vez que otros se marchaban. Debemos tener en cuenta, y este es un detalle muy importante en la vida e historia de este coro, que la labor de cada uno de sus componente en él fue siempre desinteresada, robándole tiempo a las ocupaciones personales de cada uno. Esto lleva implícito ese ir y venir de miembros en su formación aunque siempre por lo general, con una estancia relativamente larga, o muy larga, como es el caso de nuestra querida Ana Rodríguez Ferrera, “Ana Bovis”, que cumple junto con el coro estos 25 años de estancia y existencia respectivamente.

Seguimos caminando y llegado el otoño de 1980, Manolo Lagares, uno de los fundadores y que lo fue junto a sus padres y su hermano, toma la dirección del coro. A partir de ese momento hay factores que afecta positivamente a nuestro coro. El más importante es el fenómeno social y cultural en que se estaba convirtiendo la Romería del Rocío y todo lo que la rodeaba. Este fenómeno despertó un interés desmedido por el hecho de los coros rocieros, y algunas hermandades e incluso de las más antiguas, empezaron a formar los suyos propios. El nuestro, el de la Hermandad de Sevilla, que como tal es uno de los más antiguos, fue el abanderado en esa fantástica idea de expresar mediante las voces propias de cada hermandad, cada pueblo o cada ciudad, los sentimientos, rezos y oraciones que éstas encerraban.

“A la Virgen del Rocío, al peregrino
Al Simpecao que brilla
Le cantamos con cariño
Este coro de Sevilla”.
Nos vamos a 1986, al Primer Certamen Nacional de Coros rocieros “Ciudad de Lebrija”, que fue la muestra definitiva del interés social de los coros rocieros que comentábamos antes, pero con ciertos matices artísticos que apuntaba al mundo de lo profesional. En este certamen la Hermandad se Sevilla obtiene el primer premio y es precisamente a partir de ese momento cuando la trayectoria de este coro da un completo giro en el plano artístico: grabación del primer disco que fue posible gracias a ese primer premio que otorgaba el sello Senador, y que llevaba por título “Campanas de la Giralda”, suponiendo un éxito rotundo en el mercado discográfico a nivel nacional. Todo ello gracias al buen hacer de Rafael González Serna, joven compositor y componente de aquel coro, con sus inolvidables sevillanas “Yo me pongo mi sombrero”. Las actuaciones se sucedían una tras otra intercaladas también con apariciones en televisión, y los ingresos económicos fueron considerables así como el carisma y el auge que tomó el coro, paseando por todos los rincones el nombre de la Hermandad y engrandeciéndolo con una gran dignidad. Tras este éxito vendría otro más, un nuevo disco al año siguiente que se tituló “Vente conmigo” y que fue el antecedente de un nuevo primer premio en la 3ª edición del Certamen de Lebrija, puesto que en la 2ª edición asistió el coro como invitado al haber ganado el año anterior. En 1989 sale al mercado un nuevo disco cuyo título fue “Otra vez”. En él junto a otras grabaciones, se incluyó “Nuestra Salve”, que es pieza fija e inamovible en el contexto litúrgico de este coro.

En ese periodo, comprendido entre 1986 y 1989, sí se produjo un trasiego importante de componentes. Marchaban ya algunos de los más antiguos a la vez que iban llegando savia nueva, tal vez impulsada por ese fenómeno de los coros rocieros que había surgido pero que hoy, se encuentra plenamente integrada en la hermandad gracias a haber entrado a formar parte del coro en aquel momento. Es por todo esto por lo que el coro ha sido y es un importante foco de juventud en la propia Hermandad, teniendo en cuenta que esa juventud es motor y vida de la misma. Estos jóvenes que había recibido la Hermandad unidos a los que habían nacido en Ella y tuvieron edad para poder desarrollar una labor responsable dentro del coro, y junto a los más mayores que aún continuaban desde los comienzos, formaron la composición más destacada de la que tuvo el coro hasta entonces, o al menos, fueron los que pudieron disfrutar de las mieles que se saborearon en esos tres años. Es obligado acordarnos de uno de esos miembros del coro que pesar de su juventud ya no está entre nosotros. Hablamos de Antonio Anglada y sabemos que “Desde el cielo, sigues entonando notas con aquella guitarra de clavijas de palo, notas que son plegaria de oración, y que tu familia, tus amigos y tus hermanos de Sevilla, pueden oír en cada momento en que éste tu coro, canta”.

Entrada la nueva década sigue, aunque con menos relevancia, el fenómeno social de los coros rocieros. No obstante, el Coro de la Hermandad de Sevilla tiene el honor de cantar ante SS.MM. Los Reyes de España, el día en que se celebrada el aniversario del Regimiento de Artillería RACA 14. También en este año vuelve a salir un nuevo trabajo discográfico al mercado que vendría a llamarse “Sevilla sueña”. En él unas sevillanas de José Miguel Muñoz tituladas “Sueños de romero”, otorgan al coro un premio especial en el festival “Ría Pitá” de 1991.
Llegado el otoño, Quino Salazar, un componente que ya había dado sus primeras notas musicales con su guitarra desde muy niño en este coro, releva a Manolo Lagares en el puesto de dirección. Precisamente el 12 de octubre, que dicho sea de paso es uno de los días más importantes del año para este coro. Se preparaba ya la grabación de un nuevo disco que con el título de “Ya llega el día” vería la luz en la primavera de 1992.
Hasta 1995 en que saldría a la venta un disco más cuyo título fue “Súbete a mi carreta”, el coro siguió actuando en muy diversos actos y lugares, lo que mantuvo unos ingresos económicos importantes para la Hermandad, a la vez que el estatus artístico que se habría logrado años atrás. También apuntar cómo había ocurrido en épocas anteriores, seguía produciéndose el mismo trasiego de componentes en el coro lo que sirvió y servirá siempre para mantener viva una llama que nunca debe apagarse. Este año de 1995 será recordado para siempre por todos debido al privilegio que, a petición de la Casa Real, tuvo el coro de poder rezar la Salve junto a S.A.R. la Infanta Doña Elena de Borbón y D. Jaime de Marichalar en la Parroquia del Divino Salvador, el día de su boda.
En octubre de ese mismo año y por circunstancias que manda la vida, Quino Salazar se despide de su coro. Toman el relevo entonces cuatro componentes que con diferentes funciones regirán el destino del coro hasta Abril de 1996. En ese corto periodo de tiempo y gracias a la gestión realizada por ellos, el coro logró muy importantes ingresos económicos que sirvieron para a ayudar a la restauración de nuestro Simpecado. Sus nombres son por todos conocidos: Javier Palma, Pepe Pérez, Elena Barbosa y Antonio Gutiérrez (Manili).
En esa fecha que antes señalábamos asume la dirección Antonio Almagro, que desde 1987 formaba parte de la nómina del coro y que procedía de esa savia nueva que anteriormente mencionábamos. Nuevamente ingresan nuevos componentes tras la macha de otros, que son prácticamente con los que hoy cuenta el coro. Estos componentes también tuvieron un gran privilegio y que fue, el poder cantar la Misa de Pontifical en la Romería de 1997, hecho que engrandece espiritualmente al coro como apéndice inseparable que es de una Hermandad Rociera.

Pasado el verano, se empezó a elaborar el proyecto de un nuevo disco muy especial, que serviría para recoger todo un cúmulo de sentimiento y emociones que esta Hermandad de Sevilla ha vivido estos últimos veinticinco años, y que durante esos mismos años se fueron plasmando en plegarias y sevillanas, a modo de oración y poesía. Y así fue, en la primavera de este 1998 como nació “Bodas de Plata”. En él, además de encontrar sevillanas y plegarias de siempre de todos conocidas, encontramos también un sentimiento que se esconde tras nuevas composiciones que han calado de manera muy especial en los actuales componentes. Para realizar aún más el hecho del aniversario, ha grabado también el Coro, los villancicos de la Hermandad. En este trabajo, “En un portal rociero”, se unen los villancicos de siempre y otros más nuevos, que en definitiva, forman un sólo canto al Divino Pastorcito y a Su Madre Rocío que son, los verdaderos protagonistas en estas fiestas navideñas, que esta Hermandad de Sevilla celebra de forma tan peculiar.
Para finalizar esta historia de estos 25 años, quisiéramos resaltar, por encima del derroche del cariño demostrado reiteradamente por los componentes del Coro a Nuestra Hermandad, la maestría y el buen hacer en la conjunción de sus voces que rozando la perfección, suenan a Catedral y Ermita, y a sueño de atardeceres...
... Me suena a color de cielo
De primavera en Sevilla
Me suena a jara y romero
A verde de la marisma.
Me suena a piropo y a verso
A guitarra y campanilla
Me suena a varal y a incienso
A puente, rumor y orilla.
Me suena a Torre del Oro
Y a copa de manzanilla
Me suena a tarde de toros
A Giralda y a mantilla.
Así me suena este “Coro”
De mi Hermandad de Sevilla.
Artículo publicado en el Boletín Informativo de la Hermandad de Diciembre de 1998